miércoles, 7 de marzo de 2012

Poetas Contemporáneos.

DESNUDOS A LA INTEMPERIE
La palabra debe ser la llave
que abra las conciencias.
Abrir las puertas que nos separan
desafiar el pensamiento
y estremecer nuestra mirada horizontal.

Debe arrancar nuestros ojos y regalarlos
a los viajeros de otros mundos.

La palabra debe enterrarse en nuestra memoria
y dejar que nos descifre desde adentro.

Incendiémonos el cerebro
y quedémonos desnudos en la intemperie.
                                    Augusto Rodríguez
                            (Guayaquil, 1979. Premio Nacional
                           Poesía "David Ledesma Vásquez", 2005; VIII
                           Premio Internacional de Poesía Martín García
                           Ramos, España 2008-2009 )

              CHARCO MENTAL

El tipo...

Estaba loco, esquizofrénico,
delirante, catatónico, paquidermo.
El psicólogo dijo: no es nada.
El psiquiatra dijo: no es nada.
El esotérico dijo: es Júpiter y su alineación
en la chorrocienta casa (por decir algo).

Estaba paranoico, perturbado, espartano,
cannabáceo, atrabiliario, infesto.
Nadie entiende en este cementerio global:

¡Este hombre estaba vivo!
(Creo que iba contra las leyes
por eso le crucificaron)
Se levantó cabreado a los tres días
y se fue.
Algo mejor debe haber esperado
de los ingratos reinos de la muerte,
reinos de los hombres, reinos abandonados.
Desde el inicio todo salió mal:
le hospedaron en Belén y no en el Marriot.
                       María de los Ángeles Martínez
          (Cuenca, 1980. Obras: "Un lapso de impiedad", 1999;
           "Subcielo", 2002; "Vidrios rotos", 2007)

Fuente:  "20 poetas ecuatorianos del siglo XXI". Naranjal:
Casa de la Cultura Ecuatoriana "Benjamín Carrión", Núcleo 
del Guayas: Grupo Cultural Buseta de Papel, 2009).
Foto:  Chordeleg, Prov. Azuay, Ecuador). Daniel Calero Solís, 2011. 
Nota:  También se incluirán autores contemporáneos que no aparecen en
esta selección.


SONIA MANZANO

CADÁVERES DE FLORES
Flores en mis tobillos
flores alrededor de mis muslos
flores brotando desde todos los orificios de mi cuerpo

Flores anales
vaginales
lacrimales
flores de turbios colores seminales

Flores perfumando el vino en que sumerjo
trozos de carne floja que morirán conmigo

Flores regadas por mi habitación vacía
confundidas con mis prendas interiores

Flores colgando del hacha del verdugo
flores orlando las sienes del desvelo

Flores que venderé a la entrada de un cine
y que arrojaré desde una rueda moscovita

Flores de plumas
flores de pelos
flores saliendo en procesión
desde un pubis despoblado

Flores adornando la montura
de la jinetera más joven
flores de vientos encontrados
flores de vientres encontrados

Fores colgando de la solapa de un gángster
flores de tallos largos
y corolas hambrientas

El día en que me ahogue para siempre
tendré repletos los bolsillos
con cadáveres de flores
                       Sonia Manzano
                 (De "Último regreso a Edén", 2006)




            MANIÁTICO DIONISOS
                                       oyendo ajena, lejana, su propia voz
                                                      Yannis Ritsos

    1
   Transcurre el verano sin que el ciprés sea tocado, aunque pague
impuesto el dueño de los árboles frutales. aunque la serpiente continúe
ofuscando nuestra enfermedad.

    2
   Con armellas cercaron la Colina del Error. Y en aquel mismo
territorio clavamos las estacas / construimos la ciudadela.

    3
   Y una canción toma para sí la paciencia y la sorpresa. Y con esos
tereques arma su lúgubre alborozo.

    4
   Y el viento preña a las yeguas. Y sus potrillos correrán sin que sus
cascos se posen sobre las espigas / sobre las algas.

    5
   Atabales en mano, crótalos en el cabello, las desclzs muejres pisan
la maleza y los espinos (desenfreno del Amor al saberse desahuciado).

    6
   Manía / Manía apresurada/ Manía que embravece los vientres del
hembraje/ Manía que nos hace bailar bajo las lámparas del vino y tramar
la cópula inminente.

    7
  A cada paso, a nuestras espaldas, las ramas del ficus se tocan en un
abrazo. Pues este oficio es oficio de vigilias.

   8
   Antes de que el Ántrax deje vacías las pupilas. Mucho antes.

    9
   Un dios demente nos conduce hacia el Este.

                                      LUIS CARLOS MUSSÓ
                                          (Guayaquil, 1970)

domingo, 4 de marzo de 2012

ANA CECILIA BLUM: LA QUE SE FUE.

EN ESTAS TIERRAS
Hay días lentos
como los milenios en el infierno.

Días fugaces
como los versos no escritos.

Luz
hasta las 9 de la noche,
el alma olvida y goza.

Oscuridad
a las 4 de la tarde,
el alma se hiela y muere.
                     Ana Cecilia Blum

DESPUÉS DEL OCASO
Cuídate de la noche,

no te le acerques demasiado
es capaz de capturar tu aliento
en su cueva de roca negra.

Cuídate de la noche,

nunca la mires de frente
sus mil ojos con pupilas de asterisco
quieren encantar cada uno de tus pasos.

Cuídate de la noche,

ella va a enamorarte y tú vas a sufrir
porque no podrás entender su corazón blanco
se achica, se agranda, se redondea, se esconde, se eclipsa.

Cuídate de la noche...
                                 Ana Cecilia Blum

LEJOS DE LO URBANO

Adentro en el bosque
junto a los lagos, sobre la arena
despiertas a medianoche
bajo el conjuro de la vía láctea,
ves la marea empinada de los astros
abrazando tu cuerpo,
cortando el silencio de tu sueño,
salvando tu existencia.
                              Ana Cecilia Blum


LA QUE SE FUE
Camina en otras calles.
Sucumbe en otra lengua.

Lejos de su casa
escoltada por el anonimato
con la alforja vacía de país y herencia
asiste
al velatorio del espejismo.

Entre los monumentos de la muerte
ha olvidado:
de qué savia está hecha su sangre,
de qué oficio se yerguen sus huesos.

No quiso retornar cuando pudo,
es tarde
para alcanzar las carabelas.

Lo que dejó
se lo comió el apetito de la ausencia.

Volver al mismo mar
es volver al desencuentro.  
                      Ana Cecilia Blum

Datos biográficos: 
Ana Cecilia Blum nace en Guayaquil - Ecuador en el año 1972. Poeta y promotora cultural. Es licenciada en Ciencias Políticas y Sociales (Universidad Laica Vicente Rocafuerte. Integró un taller literario de la Casa de la Cultura Ecuatoriana "Benjamín Carrión", Núcleo del Guayas. Fue Asistente universitaria en la cátedra Lenguaje y Comunicación.  Ha obtenido varios premios y menciones.  Actualmente reside en los Estados Unidos, donde estudia en Universidad Estatal de Colorado.
La presente selección de poemas corresponde al libro "La que se fue", de su autoría, (Quito: El Ágel, 2008). 

jueves, 23 de febrero de 2012

POESÍA POPULAR (TESTAMENTO 2011)



                                     

Y VOLVIERON LAS OSCURAS GOLONDRINAS
                       I
Y volvieron las oscuras golondrinas
con juicios mañosos a intimidar,
ocultando verdad de tantos males
al pueblo ecuatorial.

El año dos mil doce se avecina
temeroso ante aquel vociferar:
con impuestos al aire y a tamales
y..., ¡todos a callar!

Presuroso el año dobla la esquina,
cual iglesia que solloza al doblar
sus campanas, por muchos criminales
que atacan la ciudad.

El Universo descubre cortina (1)
HOY y siempre se debe opinar: (2)
la conciencia cristalina equivale
al recio robledal.

Anciano dos mil once se estremece
ante el fuego que lo va a incinerar;
por eso tomen nota tribunales
y escondan el pendráiv.(3)

Testamento valga aquí y en Europa,
millonario yo me quiero quedar;
gracias a las demandas penales..., (4)
¡nadie me ganará!

                    II
Defiendan estos gritos, corderitos.
Mi revolución no tiene piedad; (5)
prefiero salvar a los animales
y hasta al Banco Central. (6)

A los policías dejo apresados
para que aprendan a no protestar;
pues volveré a romperme la camisa...,
¡es mi show ideal!

A la prensa les dejo unas leyes
que conduzcan su modo de pensar;
a los jubilados doy mi sonrisa,
pues..., ¡aumento no habrá!

Maestros más desunidos que nunca,
ahora se tendrán que jubilar;
los exámenes los tienen maltrechos.
¡No pueden jorobar!

Yasuní es el as bajo la manga:
Si no triunfa el plan A, mejor pongo el B;
no he dicho que se vayan a la v...,
aunque..., ¡lo mismo da!

El libro contra mí que publicaron,(7)
en ferias no se puede presentar,
solo el mío que estudia la banana..., (8)
¡sé que se venderá!

                         III
Señora cónsul de un país del Norte:
¡váyase, que aquí no la quiero más!;
pues me bastan los duendes verdecitos,
¡me aceptan sin chistar!

A ese Colegio(9) lo quiero bien lejos,
es la única manera de callar...,
tendrán que ponerse catalejos
si me quieren mirar.

A cubanos y a chinos dejo visas
de esto nadie se tiene que enterar;
pues habrá quien no comprenda la prisa:
¡mi generosidad!

Y como no hay mal que por bien no venga,
los servidores públicos se irán
a su casa, pues son de otros partidos:
¡tendrán que renunciar!

Todo cuanto yo toco deja marca
y estas palabras voy a registrar;
antes que me reclame el poeta Bécquer
¡mejor, descanse en paz!

                           Daniel Calero Solís
 Notas:
(1) Se hace referencia a diario "El Universo", demandado por el gobierno ecuatoriano, por supuestas injurias calumniosas.
(2) Se hace referencia al diario "Hoy", cuyo director también es demandado por el gobierno ecuatoriano.
(3) La palabra "pendráiv", inexistente, se refiere al término en inglés: "pen drive".
(4) Las demandas penales que el gobierno ecuatoriano ha realizado contra periodistas y medios de comunicación.
(5) Se refiere a la denominada "revolución ciudadana".
(6) Banco Central del Ecuador.
(7)El libro "El gran hermano", publicado por los periodistas Calderón y Zurita.
(8) Se refiere al libro "De la banana republic ...", cuya autoría corresponde al actual presidente de nuestro país.
(9) Se hace referencia al Colegio de Abogados del Guayas.

    El título hace referencia al poema "Y volverán las oscuras golondrinas", de autoría del poeta español Gustavo Adolfo Bécquer.
Este poema popular participó en el Concurso de Testamentos 2011, convocado por diario El Universo.

Foto: El autor en Chordeleg (provincia del Azuay).




LA POESÍA DE CÉSAR CARBACHE

 
    TIENES TANTO DE MAR
    tanto de miel
                      de ciudad
    de luna y flor
                     de piedra y sal
    tanto de cántaro
                          tanto de verbo
    de árbol de calle de cielo


    tienes tanto de pubis
    tanto de sabia
                       lluvia frondosa
    tanto de beso
    tanto de incertidumbre
    de hoguera palabra viento
    tanto de ola
                         gaviota y fuego


    tienes un cirio que inunda estos versos.
                                    César Carbache Mora


    HE AQUÍ TU CUERPO
    tiempo sembrado de tiempo
    tierra habitada de latidos
    hoja con alas de viento


    cuerpo de raíces sucesivas
                                          cuerpo
                                                     tiempo
                                                                tierra


    árbol que se encarna en tus ojos
    crece madura se multiplica
    y vuelve a ser cuerpo
    vuelve a ser tiempo
    vuelve a ser tierra.
                                            César Carbache Mora


    SE ABRE LA NOCHE
    en medio de tus piernas
    el recodo de tus dos lunas
    me cubre el pensamiento
    siento la respiración de tus fisuras
    inhalando y exhalando mi cuerpo
    las miradas en silencio
    atando los besos a las bocas
    una melodía erótica
    suena con la lluvia


    morir 
    es solo otra forma de amar.
                                           César Carbache Mora 
                                                                
                    SOY PEQUEÑO
                                                                     A María Pía
                                                                         mi madre.
                       Por tu inagotable tarea de ser madre-amiga.

                    SOY PEQUEÑO
                    Salgo de ti (tierra de latidos, calor de luna, gota de sol, hermoso
                    ser)
                    Como una exhalación de amor
                    Como un torbellino de ternura
                    Como un relámpago imperfecto
                    En medio de tu angustia que es la máxima expresión de existencia,
                    De tu dolor que es alegría  a un tiempo


                    Me miras
                                  Piensas
                    Lloras
                              Lloro
                    Entre tú y yo hay una felicidad invisible que florece
                    Y que se hace sueño


                    Me tomas entre tus brazos
                    Me pierdo
                                    Me deslizo
                    Como una nube que se deshace
                    Como una llama diminuta recién plantada
                    Como una semilla sembrada en el aire


                    Sin saber hablar
                    Le agradezco a Dios por ti.

                                                      César Carbache Mora
                                    (poema escrito entre Bahía de Caráquez y Santiago
                                                 de Guayaquil, 11-07-2006)


                QUERIDA MARÍA FERNANDA
                hoy eres un cielo florecido
                azul
                cálido de mar
                lleno de horizonte


                te inventé
                pequeña ola
                             cometa nocturna
                                                     mariposa de sol
                ahora me reinventas
                me multiplicas en otro rostro
                                                   otra voz
                                                              otro afecto


                María Fernanda
                niña de amor
                                   cielo mujer
                nombre de todos los nombres


                creciste como marea
                como silencio
                en el eco de mis miradas
                como canción de luna
                como humo
                               como hoguera
                en ti
                       vuelvo al mar
                       al tiempo
                               a tus ojos
                                         a la tierra
                eres soy somos.
                                                   César Carbache Mora
                                                               Bahía de Caráquez (14/12/2006)



                                                    DATOS PERSONALES

César Carbache Mora nace en Guayaquil el 24 de julio de 1965.  Ha publicado:  "Desde lo alto del insomnio" (1993), "De agua y de barro" (1999), "Árbol de ecos" (2000), "Alas de olas" (2002) y "Antología poética 1993-2006" (2007).

Es promotor cultural, catedrático en la Universidad Laica "Eloy Alfaro" de Manabí, director de un programa cultural en Bahia de Caráquez, donde reside desde hace varios años.
El año 2011 viajó a México para presentar su última obra.

Foto:  Diario "La Hora".



Ángel Emilio Hidalgo: poeta e historiador

ENTRE DOS AGUAS
Ángel Emilio Hidalgo, poeta e historiador guayaquileño, ha publicado el ensayo "Entre dos aguas. Tradición y modernidad en Guayaquil (1750-1895)".  El autor que la obra contiene en: "El primer capítulo del ensayo, ´Sociedad, cultura y vida cotidiana´, aborda el trabajo sobre la problemática de los rasgos de la sociedad guayaquileña, la problemática étnica y de género, además, se realiza un análisis sobre la subalternidad. En el capítulo dos, ´Guayaquil en los albores de la modernidad, los inicios de un proyecto civilatorio´, se trabaja la problemática de los inicios de la modernidad de una incipiente protomodernidad guayaquileña (entre fines del siglo XVIII y a lo largo del siglo XIX), a partir de los principales actores y los impulsos modernos en el ámbito de la cultura que se dan en este periodo".
La presentación del libro la hicieron la antropóloga Silvia Álvarez y el investigador de folclor Willman Ordóñez;  la que se realizó en el paraninfo de la Casona Universitaria, de la Universidad de Guayaquil.

Fuente:  Texto y foto, diario El Universo (4/febrero/2012).

miércoles, 22 de febrero de 2012

CUENTO DE JOSÉ DE LA CUADRA


AYORAS  FALSOS
   El indio Presentación Balbuca se ajustó el amarre de los calzoncillos, tercióse el poncho colorado a grandes ratas plomas, y se quedó estático, con la mirada perdida, en el umbral de la sucia tienda del abogado.
Este, desde su escritorio dijo  aún:

-Veerás, verás no más, Balbuca.
Claro de que el juez parroquial...
¡longo simoniaco!... nos ha dado la contra;  pero, ¿quiersde contra?, nosotros le apelamos.
Añadió todavía:
-No te olvidarás de las tres ayoras.
El indio Balbuca no lo atendía ya.
Masculló una despedida, escupió para adelante como las runallamas, y echó a andar por la callejuela que trepaba en cuesta empinada hasta la plaza del pueblo.
Parecía reconcentrado, y su rostro estaba ceñudo, fosco.  Pero, esto era solo un gesto. En realidad no pensaba en nada, absolutamente en nada.

De vez en vez se detenía, cansado.

Estorbaba con los dedos gordos de los pies el suelo, se metía gruesamente aire en los pulmones, y lo expelía luego con una suerte de silbido ronco, con un ¡juh! prolongado que lo dejaba exhausto hasta el babeo.  Enseguida tornaba a la marcha con pasos ligeritos, rítmicos.

Al llegar a la plaza se sentó en un poyo de piedra.  De la bolsita que pendía de su cuello, bajo el poncho, sacó un puñado de máchica y se lo metió en la boca atolondradamente.

El sabor dulcecillo llamóle la sed.

Acercóse a la fuente que en el centro de la plaza ponía su nota viva y alegre, y espantó a la recua de mulares que en ella bebía.

-¡Lado! ¡Lado! -gritó con la voz de los caminos- ¡Lado! Tomó el agua revuelta y negruzca en su mano ahuecada que le sirvió de vasija.

-¡Ujc!...

Satisfecho, se volvió al poyo de piedra.

Estúvose ahí tres horas largas, sin un movimiento que denotara aburrimiento siquiera, con los ojos fijos en sus pies descalzos, sobre los cuales revoloteaban las moscas verdinegras de alas brillantes y rumorosas.

Al fin pasó quien esperaba:  el amito Orejuela.

-Amito orejuela, ¿adelantarás tres socres? Descontará en trabajo el huambra, m´hijo Pachito, ¿querés?

El amito Orejuela -que era mayordomo de una hacienda vecina- se preciaba de saber tratar a los indios.

Discutió largamente con Balbuca.  A la postre convino en que por cuenta del patrón, le daría tres sucres pero que, en cambio, el Pachito prestaría sus servicios durante tres semanas.

-Le conozco a tu hijo.  Guagua tierno no más es. Ocho años tendrá.

Nueve estirando. ¿qué ha de hacer solito? Perderá los borregos.

Para una ayuda no más valdrá.
Llegaron a un acuerdo.  El Pachito vendría al día siguiente, de mañanita.

con todo, hubo una última dificultad.
-¿Le darás la comida, amitu? Orejuela contestó. ¿Comida? Pero, es que también había que darle de comer al huambra? ¡Elé, eso no!, iba a salir muy caro así.  Que trajera su maíz tostado y su máchica.  Bueno...

Agua sí le daría...

Balbuca, suplicó.  La choza estaba muy lejos. De traer su fiambre, como era galgón el chico, se lo tragaría en dos jornadas.

Consintió a lo largo Orejuela en darle de comer todos los días..., menos los domingos.

Se rió a carcajadas.

-Los domingos que coma misa. En la hacienda no se mantiene ociosos; el que no trabaja no come, igual que dizque ha de ser siendo en el comonismo.  Y como es mando santo que los días feriados se han de guardar... Tú sabes que el patrón es curuchupa.
Balbuca aceptó, y se cerró el trato.

-Trai, pues la platita.

Orejuela manifestó que antes había de suscribir un documento.

-Hay que asegurarse. El chico es minor edad, y tú has de darlo representando como su padre... Las leies son unas fregadas.

Fuéronse en busca del teniente político, que despachaba en el traspatio de una casa de  vecindad, en un sucucho oscuro y hediondo.

Formalizóse el contrato. Como el indio Balbuca no sabía ni escribir, puso, en lugar de firma, una cruz patoja.

En el documento había algunas variantes, introducidas por el funcionario a una seña de complicidad que le hiciera Orejuela. Lo que Balbuca declaraba haber recibido, era diez sucres, y comprometía el trabajo personal de  su hijo por dos meses llenos.

Orejuela pagó en tres moneditas blancas que Presentación guardó celosamente en la bolsita de fiambre.

-A mano. No olvidarás mandar mañana misu al huambra.

Lo proetió Balbuca, y salió a la calle.
Enfiló por la cuesta, de bajada.
Cuando estuvo frente a la tienda del abogado, hizo alto.
-Amitu doctor, -llamó desde afuera-. Te traigo los tres socres.
Mostróse el doctor a la puerta y extendió una mano ávida y temblorosa que hubiérase confundido con la de un mendigo.

Explicó:
-Con estos tres sucres se completan los cinco que son para las estampillas que hay que ponerle al expediente cuando vaya en la apelación.

Apretó entre los dedos las monedas que se encarrujaron blandas.
El amito doctor se agitó iracundo:
-De plomo son. Falsas como tu misa madre.

Estaba el abogado soberbio de indignación. Tiró las monedas al rostro del indio.
-Me has querido engañar, runa hijo de mula. A mí, a mí... ¡a un letrado!
Balbuca silencioso, recogió el dinerillo.

Trepó de nuevo la cuesta hasta la plaza.  Buscó a Orejuela. Lo encontró en una barraca, sentado a la mesa, bebiendo chicha con el teniente político.

-Amitu Orejuela, no valen -le dijo, depositando sobre la mesa las monedas-. Amitu doctor las vio.

Orejuela irguióse, violento.

¿Cómo? ¿Qué era lo que decía el desgraciado este? ¿Qu él, Felipe neri orejuela, le había dado monedas falsas? ¿Eso decía? ¿Le imputaba la comisión de un delito? Y ahí delante de la autoridad... Y la autoridad, ¿no haría algo para hacerse respetar y hacer respetar a un libre ciudadano ecuatoriano vejado por un indio miserable?

¡Qué horror! ¡Y a qué extremo de corrupción se ha llegado en este país perdido!

Babuca escuchó sin chistar el latoso discurso de Orejuela.  Cuando éste concluyó, dijo sencillamente:

-Si no cambias, no mandaré huambra.

Entonces, llenas sin duda las medidas, intervino la autoridad. Pasaban dos longos cargadores, y los conminó el teniente político:

¡Llévenlo preso a este arrastrado!
Los longos obedecieron, medrosos.
Volviéndose a Balbuca, el teniente político agregó:

-Estarás detenido hasta que llegue tu hijo.  El contrato es sagrado y hay que cumplirlo.

Balbuca forcejeaba débilmente entre los brazos de sus apresadores.

Tenía los ojos muy abiertos, las pupilas dilatadas, y se mordía los labios. Algo ininteligible murmuró en su lengua quichua. Después calló y se dejó hacer.

Orejuela intervino con aire compasivo. Se ofreció. Él mismo enviaría un propio a la choza de Balbuca para que viniera el hijo lo más pronto posible. No estaría mucho tiemnpo privado de su libertad el indio.  Él -Orejuela- no era hombre de alma perversa que gustaba de ver sufrir a los demás, aun cuando se tratara de estos mitayos alzados que rompen todos los frenos sociales.

...En efecto, a la alborada del día siguiente llegó el huambra Pachito, con sus ocho años fatigados y su carita sudorosa, cuyos pómulos, tostados y enrojecidos por el frío de los páramos, daban la impresión engañosa de que por dentro le circulaba sangre robusta...
Presentación salió de la cárcel, y no quiso ver a su hijo.  Abandonó el pueblo, tomando la ruta de su choza lejana.

Cuando pasó por frente a la puerta de la hacienda del patrón de Orejuela, tomó una piedra pequeña, se cercioró de que nadie lo veía y la lanzó contra la tapia, rabiosamente.

Sonó seco el golpe.  Un trozo de revoque de cal y arena, se desprendió.
El indio sonrió sin expresión, vagamente, estúpidamente...

De inmediato, miró para todos lados, jugando sus azorados ojillos relucientes, y escondió presuroso, bajo  el poncho colorado a grandes rayas plomas, la mano...
                                                                    JOSÉ  DE LA CUADRA

José De la Cuadra, escritor guayaquileño, integró el Grupo de Guayaquil, junto a Joaquín Gallegos Lara, Demetrio Aguilera Malta, Enrique Gil Gilbert y Alfredo Pareja Deizcanseco.
Entre las obras de De la Cuadra, podemos mencionar:  ""Madrecita falsa" (1923), La vuelta de la locura" (1926), "El maestro de escuela" (1929), "El amor que dormía" (1930), "Repisas" (1931), "Horno" (1932), la novela corta "Los Sangurimas" (1934), entre otros. 

viernes, 3 de febrero de 2012

SURGE EDITORIAL "CADÁVER EXQUISITO"


María Paulina Briones, directora de "La Casa Morada" (fundada en el 2009), presenta la editorial independiente "Cadáver exquisito" (nombre de su blog). Colaboran:  Silvia Buendía y Cristina Santacruz, auspiciantes;  Andrés Zerega, asesor de marketing.


Felicitamos a María Paulina, a quien auguramos éxito.