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lunes, 26 de septiembre de 2022
domingo, 4 de septiembre de 2022
PREMIACIÓN DEL IV CONCURSO NACIONAL DE POESÍA DAVID LEDESMA
PREMIACIÓN DEL IV CONCURSO NACIONAL DE POESÍA
DAVID LEDESMA
El viernes 26 de agosto de 2022 se realizó la ceremonia de premiación del IV Concurso Nacional de Poesía David Ledesma, convocado por el Centro Cultural Ecuatoriano Medardo Ángel Silva y por Ecuador Literario y Artístico. El jurado estuvo integrado por los escritores: profesora Luz Amparo Restrepo (colombiana), ingeniero Sergio Aguilar (ganador de la anterior edición del concurso) y el máster César Carbache Mora, presidente del jurado. El concurso es un homenaje al poeta guayaquileño David Ledesma Vásquez ( 1934-1961).
Los escritores premiados son: Mgtr, Julia Avecillas Almeida (Cuenca), primer premio; Erika Guadalupe Chanatasig (Latacunga), segundo premio; Lic. Hilda Huacanés Imbaquingo (Tulcán), tercer premio. Las menciones de honor corresponden a: Ing. Darwin Velasco Espín (Ambato), Andrea Heras Abad (Cuenca), Dr. Henry López González (Guayaquil), Dr. Fausto Ochoa Palacios (Cañar), Tnte. Cristian Lincango Palacios (Quito) y Santiago Ponce Rhon (Quito).
La ceremonia se realizó en el Salón "Pedro Carbo" de la Biblioteca Municipal de Guayaquil. También participaron los escritores: Rodolfo Salazar Ledesma, Narcisa Cedeño Viteri, Piedad Villavicencio Bellolio, Carmen Fondevilla Beltrame y Luz Amparo Restrepo. El licenciado Jaime Santacruz fue el maestro de ceremonia.
sábado, 27 de agosto de 2022
I Festival Literario Internacional Siete Lunas
Grato fue escuchar a: Narcisa Cedeño Viteri, Piedad Villavicencio, Rodolfo Salazar, Carmen Fondevila Beltrame, Julia Avecillas Almeida (ganadora del IV Concurso Nacional de Poesía David Ledesma) y a la colombiana Luz Amparo Restrepo.
Hoy se realiza la segunda parte, en el auditorio "Julio Jaramillo" de radio Cristal (calles Luque y José de Antepara). Están cordialmente invitados.
sábado, 20 de agosto de 2022
SANTIAGO PONCE RHON: MENCIÓN DE HONOR IV CONCURSO NACIONAL DE POESÍA DAVID LEDESMA
EXCOMUNIÓN DEL LETARGO
Atlas/Balcón
El filo de aquel horizonte
Pináculo de transfiguraciones
Una tras otra, componen
El filo de aquel horizonte
Que, hacia el futuro se elonga
Y del pasado hastía
Aquí, como todo humano
Encendido por la voluntad de ser
Pregonar un discurso ya dicho
Reflexión de historias contadas
Aquí, en el otro balcón
Aquí, en un palco de metáforas
Lontananza que esconde el sentido
Política del silencio indefinido
Retén del artista y del Nietzscheano
Que nivela aquel mundo escindido
Entre dios y humano, deóntica y azar
Ad Astra, claman, los que en tierra han nacido!
Olvidado aquél, y así aquel otro
Deja fluir esta máquina infernal
¡Déjalo! ¡Si! Aunque cueste tres sentidos
En cementerio indefinido, todo es un no-lugar
Pues no hay sacrificio muy grande
Si de escapar al mundo se ha de tratar
Así, lontananza teúrgica y muerta
Limítrofe solo con su propia moral
Áspera, terrible, necrótica, voraz
Futuro que colapsa en su microfísica
No menos artero y engañador que poderoso
Cristalizado; retén del artista y del Nietzscheano
No busques, pues, respuesta cierta
En esta exigua declamatoria
Soy solo un excomulgado
De un letargo dogmático y positivo
No es Ícaro
Y, es que, eso soy, un fingidor
Fonemas, figuras, y falsos iguales
Tonel Danaídico, silueta agreste
Deseo maquinario del objetivador
Realidad lacerante, de níveas tonalidades
De un púrpura casi extinguido
Puntiaguda e irregular, bretes causales
En que logos y pathos son sentido
Serás- y soy- aquel que brota
Como grito/romance de la vida
Del vuelo que emprende no piensa
Hasta ser antípoda de lo nuevo
Hasta ser un deseo viejo
Que emana soles y cuásares
En una estasis que es sentido mismo
Entrevisto, ya, el vacío (un pozo
silente, limítrofe y agudo), de tal suerte
Que ni lo entrópico de tu ser, lo pesado
Acude al impacto del suelo anhelado
Ni tus alas te evitan la muerte
Allí estoy- estamos- crisis y perpetuidad
Mientras, termodinámicamente, suspiras
Al tiempo que tu mecanicidad oxidativa
Oscila entre la réplica celular y la poesía
Allí estamos, entre uno u otro logos
Entre dos verdades a medias y un sueño
Mil y tres goteras sobre el busto teogónico
Perpetuamente sutil, roca, verdor fúngico
Centinela custodia del movimiento
Dialógico diagrama difícilmente único
Que, derruido- tú y yo-, enhiesto queda
Arquetipo atípico más veintiúnico
3. Albor/Palingenesia de medianoche
¡Mira a aquél! ¡Un mar de nada (o humano)!
Otro Sísifo, que ni escala, empuja o despeña
Monolito intangible, inconexo en su desdeña
Un cúmulo de nada (sagrada), inframundano
Así como es sátiro es tragedia
El tenue albor, su luz, enseña
Y, tornando vista hacia el mar de mares,
Ciudad/colmena de no-lugares
Encuentra otro Ícaro que no seas tú,
Y halla, así, el vacío hecho mito (un mito vacío)
Unos se asen al membranoso espíritu
Y otros agitan sus miembros hacia la nada
Palingenesia del retorno (a lo mismo)
Con ojos abiertos y mirada al techo
El sueño, eximido ahora en conciencia
Inventa que allí inició el río
de Heráclito: un trastabillar y un esconderse
Solemnes las mentiras de lo que es mío
Empleado el rostro falso (fálico)
Que en cierta época fue brío
Es, pues, tu destino, ser impío,
Martillar filosóficamente aquella inercia
¡Eres solamente humano! -tal vez demasiado-
A tu dios, un dragón perenne, erigiste
En imagen y semejanza tuya, en imagen
del alce, del tapir, del nardo, del sueño,
de la muerte, de lo bello, de lo triste
Del quedarse, del pasar de largo, del viaje
Y así mismo socavarás sus cimientos
Maldecirás su memoria, su estructura
Sus dragones, su vida y su firmamento
¡Y así mismo, retornarás a ti! (y al otro)
Y verás que son espejos de una nada
De un pozo sempiterno, que solo acaba
Con la muerte
llamado
humano.
Semblanza:
Me
llamo Santiago Ponce. Tengo 19 años. Estudié en el Colegio San Gabriel y estoy
cursando el 1er año de Artes Liberales. Mis intereses, tanto a nivel personal
como académico, se centran en la filosofía. He desarrollado cierta inclinación
por el arte; principalmente literatura y cine, así como estética y la filosofía
del arte. Participé en un concurso de la USFQ (Interpretatio 2021), por
el que obtuve el primer lugar. He desarrollado un gusto por la escritura,
principalmente microcuentos y pequeños textos, y quisiera desarrollar mis
habilidades en el ámbito de la poesía de forma más profunda.
viernes, 19 de agosto de 2022
HENRY LÓPEZ GONZÁLEZ: MENCIÓN DE HONOR IV CONCURSO NACIONAL DE POESÍA DAVID LEDESMA
AFECTOS
I
Estaba prohibido hablar de afectos
que la sangre borrara sus huellas
y en el destierro bajo la luna llena
nos culparan por los prohibidos encuentros,
cuales condenados y amartelados enfermos
desintegrándose en deseos inapropiados,
como si pecaran, como depravados
que se degluten en besos al sol
incrustando espinas en el corazón
y finalmente… ¡en un adiós morirán mutilados!
II
Afectos aguardan bajo nuestra piel
nos arañan desde dentro
desde un pseudoconsciente
óseo y hueco
transmite latidos en tonel,
sentimientos que no palpan ni se pueden ver
es un mecanismo en sedición
que era mejor blindar o no tener motivación
¡Que no hablemos, he dicho!
toquen guitarras, canten cosas sin sentido
al calor del mediodía… al sol.
III
Callen, cierren bocas y picos
y el viento enmudezca
en torbellinos de catarro.
Afecto…
apego patológico,
beso, orificio, nervio
pulsión, mezcla arrogante
galopante magnetismo
que en el viento musita
seca ese rostro afligido
emergido de la decepción
que ninguno y nadie se atreverá a mencionar.
Intercalamos nuestra vida
entre días buenos y semanas malas,
señalamos una ruta que desconocemos
donde nos reconocemos y también nos olvidamos.
Odiamos la máscara de la estabilidad
mientras dentro en cada uno
entre llamaradas y humo
gritamos, arremetemos
contra las cosas para destrozarlas.
Fui exiliado a patadas del espacio
donde anida la piedra
entre tu 2da y 5ta costilla,
con las pastillas y las pócimas
fue mi último e íntimo contacto
para poder lidiar con el demonio
que esperaba sentado vernos consumir a besos.
Fue inigualable.
Nadie más cometió tantos pecados
y pude desvestirte el alma
a medianoche con un cigarrillo
con la piel junta en ese espacio enmudecido
que nos pedía fluir entre tensiones
para que puedas descansar tranquila,
mirarte hasta que la alarma suene
y nos diga que ya es hora de irnos.
Te acompañé al hospital
porque no quisiste molestar a los tuyos
y estuve yo, pensaste en mí
te acompañé, la enfermera llamó
y al escuchar tu nombre tomé tu ropa
luego me senté y la señora de junto
me preguntó: ¿A qué hora saldrá su esposa?
sonrojé, sonreí
el gesto lo ocultó la mascarilla.
Aunque nada nos une
ni sangre, ni apellidos
hoy solo vine a acompañarte
porque no hablaste a los tuyos
yo estuve allí
como un escapado de sus líneas,
el amante más absurdo
con el que siempre cuentas
el que sirve para algo
no tu amigo ni tu allegado
porque esas son formalidades
pero la señora a mi lado
me preguntó por mi esposa
y no la desmentí
imagina si lo fueses,
ser algo mío, al menos prestado,
mi esposa por un instante
hasta que la vida nos vuelva polvo
sople el viento y nos arrastre
para así volver a juntarnos.
UNA VOZ EN EL ENCIERRO
I
Al final
de la jornada
Esperar reunirnos y la vida retome su vía
de abrazarnos otra vez.
Partieron sin despedirse
quebrantos de recordar son los que quedan
a quienes el tiempo solo dilató,
la sombra nos robó el aliento
creímos escuchar un chasquido
y la muerte quizá siguió su paso
con miedo tal vez temprano, quizás tarde
¡Fe, nunca nos faltes!
y al final de la jornada
encontrar el abrazo que en casa nos espera.
II
251220
Año de perturbaciones
entre corazones que dejaron de latir
le pedí al destino: ¡Dame tregua!
no me dejes a un lado del camino.
Leí entre lápidas una leyenda
que rimadas sonaron a versos de amor
un coro, una melodía rockera y pegajosa
y entendí entonces que los ángeles
también te dan la espalda.
Se inunda un hogar cuando sonríen los niños
el beso de una madre esperando
es la fuente que jamás agota
en la oscuridad de una o mil pandemias.
Semblanza
Henry
Daniel López González, ecuatoriano, oriundo de la cuidad del Guayaquil. Médico
de profesión y especialista en Psiquiatría, labora en un hospital de la ciudad.
Además, dedica tiempo a la escritura y lectura literaria entre sus ocupaciones
lo que considera un escape a todo lo convulsionado del ritmo de la vida actual.
Foto: Cortesía del autor.
CRISTIAN GABRIEL LINCANGO: MENCIÓN DE HONOR IV CONCURSO NACIONAL DE POESÍA DAVID LEDESMA
CRISTIAN GABRIEL LINCANGO: MENCIÓN DE HONOR
IV CONCURSO NACIONAL DE POESÍA DAVID LEDESMA
RAPSODIA DE UN HOMBRE QUE SE MIRA EN EL ESPEJO
I
Le confieso el
profundo
dolor que siento
al dejar a mi hija,
los juegos
carruseles en los parques perdidos,
los árboles de
otoño,
el río de aguas
negras por el que viajo,
por el que sueño,
por el cual
(sin quererlo)
me devuelve a ella,
y me asfixia con sus ramas,
y me tumba de raíz,
y me puede con su
miedo para acercarme en vilo a sus fronteras,
a su espesura
(su también soy)
y puedo devorarte
como un tigre
que saca sus
garras
bajo la sombra
de/esta/ selva/
maldita.
II
Inclemente y ciega
me habla en su
lenguaje de nido,
de pájaro,
de vuelo al
trasfondo de la nada.
Porque estoy vacío
y libre de todo prejuicio.
En mi mente/avión
no pueden
dispararme porque
aprendí que el
reflejo del
retrovisor puede más que un dardo
en el corazón
invierno,
en el corazón de
agosto,
en el corazón
robot de un niño ciego
que palpa con sus
manos
lo que no siente
para volver
al principio
al final
(y de regreso)
al cuento de la
niña subyugada
en el bosque de
serpientes.
III
Ya es tiempo de
achicar los oídos,
destruir su
presencia,
ser tímpano
afiebrado bajo el agua de las evocaciones;
porque el recuerdo
puede más
que el puente en
donde Amy Adams
sollozó a las
estrellas mientras
Cumandá se
entregaba a los solsticios
para olvidar la
carne,
para olvidar el
verbo,
para olvidar el
soy,
el quiero,
(el ser)
que perdió a su
esposa en el parque de ataúdes,
porque solo los
muertos saben
lo que nos espera
al cruzar el límite finito:
y tranquilizar un
millar de mariposas,
y cambiar las
cenizas del pasado,
y fumarse un
cigarro sin temor a tumores cancerígenos.
IV
Ya es tiempo de seguir,
dice el maestro
Zen sentado
a la vera de un
lago cristalino.
Ama lo impalpable
con un amor sacro y profundo,
tiempla las
maderas del olvido,
los finos hilos
del desastre,
vuelve a cuando eras
niño y
jugabas a rabietas
en el monte y en el campo,
sobre la arena
apilada en el patio
que tus padres
compraron
para levantar una casa hipotecada.
Vuelve a la cabeza
de los árboles y a la sombra de los astros.
Mira fijamente la
televisión:
adentro, hay cien
cuerpos mutilados;
afuera, una niña
que camina en las calles desoladas.
Mañana, dice el
burócrata público,
la encontraron con
las piernas destrozadas.
Sana con la luz de
la cascada,
con el viento de
la costa y la fuerza de la sierra.
Sana en tu montaña
de ancestros,
con los huesos de
tus padres y la sangre de tus hijos.
Si yo fuera Lao Tsé,
diría:
“ese pájaro amarillo va de rama
en rama sin pensar
en su alimento”.
V
Usted piensa y
sufre.
Niños cargando un
fusil entre sus manos.
Caminos desolados.
Desiertos infinitos.
Una mujer sostiene
un bulto entre sus brazos.
La realidad es un
cadáver que sonríe
mostrando la boca
que no tiene.
La realidad es el
hambre de los ciegos y el rostro
de los pobres.
Mi realidad es
Alessa,
sus manos
invisibles detrás de mis espaldas.
Un dibujo con un
árbol y un sol pintado
con fragmentos
amarillos.
Al reverso, una
nota que dice:
“no te vayas,
papá”.
Mi realidad es la
esposa que no tengo,
que no tuve,
porque la realidad
es que nada de lo que creemos
nuestro nos
pertenece.
Ana María de olas
invisibles (digo),
yo te evoco a 1000
metros de distancia
caminando de la
mano de tu amante argentino.
VI
Aprendí de las
cosas simples,
de la vida simple.
Un monje reza bajo
un árbol bodhi
y un viejo ríe al
mirar una marmota.
Mas calmado pienso
en el centro de Ucrania.
Pienso aeropuerto
y un punto indistinguible
en el espacio.
Pienso unicornio y
unas manos extendidas
bajo un cesto.
Pienso en la
guerra con dos hombres
rescatando los
pedazos de una niña en los escombros.
Miro un pájaro
derribado en las alturas.
Quien desciende
tiene el rostro de mi padre.
Es un rostro
parecido al de mi padre
aunque muy
posiblemente no se le parezca.
Yo lo miro y no
puedo evitar
pensar en los azotes,
las bofetadas,
sangre como un río
cayendo de mis
ojos
y mi madre sentada
en una banca con
espuelas
llorando derretida
en un mar de
falsas esperanzas.
VII
Mas allá, un viejo
me sonríe.
Puedo confesarle
el profundo dolor que hoy siento,
aunque nada sea
perfecto siento la vida,
sus frutos
intangibles.
Puedo sentir su
presencia,
las semillas que
germinan junto al viento.
Las risas de los
niños, el cuerpo de azafata
que me dice que el
dolor va desapareciendo:
al menos hoy
y puede que quizás
mañana,
siempre y cuando
el hombre que soy
mire con
muchísima atención
al hombre
que es frente al
espejo.
Semblanza
C. Gabriel Lincango Palacios nació en
Quito, Ecuador, en 1991. Cursó sus estudios superiores en la Escuela Superior
de Policía “Gral. Alberto Enríquez Gallo”. Actualmente ostenta el grado de
teniente y es el coordinador de la policía preventiva comunitaria de la Subzona
Manabí Nº 13, en donde se destaca su aporte en varias ferias ciudadanas. Ha
participado en diversos concursos literarios de cuento y poesía. Además de
poseer cursos y diplomados sobre creación literaria y estructura del
cuento.
Foto: Cortesía del
autor.
















