miércoles, 22 de febrero de 2012

CUENTO DE JOSÉ DE LA CUADRA


AYORAS  FALSOS
   El indio Presentación Balbuca se ajustó el amarre de los calzoncillos, tercióse el poncho colorado a grandes ratas plomas, y se quedó estático, con la mirada perdida, en el umbral de la sucia tienda del abogado.
Este, desde su escritorio dijo  aún:

-Veerás, verás no más, Balbuca.
Claro de que el juez parroquial...
¡longo simoniaco!... nos ha dado la contra;  pero, ¿quiersde contra?, nosotros le apelamos.
Añadió todavía:
-No te olvidarás de las tres ayoras.
El indio Balbuca no lo atendía ya.
Masculló una despedida, escupió para adelante como las runallamas, y echó a andar por la callejuela que trepaba en cuesta empinada hasta la plaza del pueblo.
Parecía reconcentrado, y su rostro estaba ceñudo, fosco.  Pero, esto era solo un gesto. En realidad no pensaba en nada, absolutamente en nada.

De vez en vez se detenía, cansado.

Estorbaba con los dedos gordos de los pies el suelo, se metía gruesamente aire en los pulmones, y lo expelía luego con una suerte de silbido ronco, con un ¡juh! prolongado que lo dejaba exhausto hasta el babeo.  Enseguida tornaba a la marcha con pasos ligeritos, rítmicos.

Al llegar a la plaza se sentó en un poyo de piedra.  De la bolsita que pendía de su cuello, bajo el poncho, sacó un puñado de máchica y se lo metió en la boca atolondradamente.

El sabor dulcecillo llamóle la sed.

Acercóse a la fuente que en el centro de la plaza ponía su nota viva y alegre, y espantó a la recua de mulares que en ella bebía.

-¡Lado! ¡Lado! -gritó con la voz de los caminos- ¡Lado! Tomó el agua revuelta y negruzca en su mano ahuecada que le sirvió de vasija.

-¡Ujc!...

Satisfecho, se volvió al poyo de piedra.

Estúvose ahí tres horas largas, sin un movimiento que denotara aburrimiento siquiera, con los ojos fijos en sus pies descalzos, sobre los cuales revoloteaban las moscas verdinegras de alas brillantes y rumorosas.

Al fin pasó quien esperaba:  el amito Orejuela.

-Amito orejuela, ¿adelantarás tres socres? Descontará en trabajo el huambra, m´hijo Pachito, ¿querés?

El amito Orejuela -que era mayordomo de una hacienda vecina- se preciaba de saber tratar a los indios.

Discutió largamente con Balbuca.  A la postre convino en que por cuenta del patrón, le daría tres sucres pero que, en cambio, el Pachito prestaría sus servicios durante tres semanas.

-Le conozco a tu hijo.  Guagua tierno no más es. Ocho años tendrá.

Nueve estirando. ¿qué ha de hacer solito? Perderá los borregos.

Para una ayuda no más valdrá.
Llegaron a un acuerdo.  El Pachito vendría al día siguiente, de mañanita.

con todo, hubo una última dificultad.
-¿Le darás la comida, amitu? Orejuela contestó. ¿Comida? Pero, es que también había que darle de comer al huambra? ¡Elé, eso no!, iba a salir muy caro así.  Que trajera su maíz tostado y su máchica.  Bueno...

Agua sí le daría...

Balbuca, suplicó.  La choza estaba muy lejos. De traer su fiambre, como era galgón el chico, se lo tragaría en dos jornadas.

Consintió a lo largo Orejuela en darle de comer todos los días..., menos los domingos.

Se rió a carcajadas.

-Los domingos que coma misa. En la hacienda no se mantiene ociosos; el que no trabaja no come, igual que dizque ha de ser siendo en el comonismo.  Y como es mando santo que los días feriados se han de guardar... Tú sabes que el patrón es curuchupa.
Balbuca aceptó, y se cerró el trato.

-Trai, pues la platita.

Orejuela manifestó que antes había de suscribir un documento.

-Hay que asegurarse. El chico es minor edad, y tú has de darlo representando como su padre... Las leies son unas fregadas.

Fuéronse en busca del teniente político, que despachaba en el traspatio de una casa de  vecindad, en un sucucho oscuro y hediondo.

Formalizóse el contrato. Como el indio Balbuca no sabía ni escribir, puso, en lugar de firma, una cruz patoja.

En el documento había algunas variantes, introducidas por el funcionario a una seña de complicidad que le hiciera Orejuela. Lo que Balbuca declaraba haber recibido, era diez sucres, y comprometía el trabajo personal de  su hijo por dos meses llenos.

Orejuela pagó en tres moneditas blancas que Presentación guardó celosamente en la bolsita de fiambre.

-A mano. No olvidarás mandar mañana misu al huambra.

Lo proetió Balbuca, y salió a la calle.
Enfiló por la cuesta, de bajada.
Cuando estuvo frente a la tienda del abogado, hizo alto.
-Amitu doctor, -llamó desde afuera-. Te traigo los tres socres.
Mostróse el doctor a la puerta y extendió una mano ávida y temblorosa que hubiérase confundido con la de un mendigo.

Explicó:
-Con estos tres sucres se completan los cinco que son para las estampillas que hay que ponerle al expediente cuando vaya en la apelación.

Apretó entre los dedos las monedas que se encarrujaron blandas.
El amito doctor se agitó iracundo:
-De plomo son. Falsas como tu misa madre.

Estaba el abogado soberbio de indignación. Tiró las monedas al rostro del indio.
-Me has querido engañar, runa hijo de mula. A mí, a mí... ¡a un letrado!
Balbuca silencioso, recogió el dinerillo.

Trepó de nuevo la cuesta hasta la plaza.  Buscó a Orejuela. Lo encontró en una barraca, sentado a la mesa, bebiendo chicha con el teniente político.

-Amitu Orejuela, no valen -le dijo, depositando sobre la mesa las monedas-. Amitu doctor las vio.

Orejuela irguióse, violento.

¿Cómo? ¿Qué era lo que decía el desgraciado este? ¿Qu él, Felipe neri orejuela, le había dado monedas falsas? ¿Eso decía? ¿Le imputaba la comisión de un delito? Y ahí delante de la autoridad... Y la autoridad, ¿no haría algo para hacerse respetar y hacer respetar a un libre ciudadano ecuatoriano vejado por un indio miserable?

¡Qué horror! ¡Y a qué extremo de corrupción se ha llegado en este país perdido!

Babuca escuchó sin chistar el latoso discurso de Orejuela.  Cuando éste concluyó, dijo sencillamente:

-Si no cambias, no mandaré huambra.

Entonces, llenas sin duda las medidas, intervino la autoridad. Pasaban dos longos cargadores, y los conminó el teniente político:

¡Llévenlo preso a este arrastrado!
Los longos obedecieron, medrosos.
Volviéndose a Balbuca, el teniente político agregó:

-Estarás detenido hasta que llegue tu hijo.  El contrato es sagrado y hay que cumplirlo.

Balbuca forcejeaba débilmente entre los brazos de sus apresadores.

Tenía los ojos muy abiertos, las pupilas dilatadas, y se mordía los labios. Algo ininteligible murmuró en su lengua quichua. Después calló y se dejó hacer.

Orejuela intervino con aire compasivo. Se ofreció. Él mismo enviaría un propio a la choza de Balbuca para que viniera el hijo lo más pronto posible. No estaría mucho tiemnpo privado de su libertad el indio.  Él -Orejuela- no era hombre de alma perversa que gustaba de ver sufrir a los demás, aun cuando se tratara de estos mitayos alzados que rompen todos los frenos sociales.

...En efecto, a la alborada del día siguiente llegó el huambra Pachito, con sus ocho años fatigados y su carita sudorosa, cuyos pómulos, tostados y enrojecidos por el frío de los páramos, daban la impresión engañosa de que por dentro le circulaba sangre robusta...
Presentación salió de la cárcel, y no quiso ver a su hijo.  Abandonó el pueblo, tomando la ruta de su choza lejana.

Cuando pasó por frente a la puerta de la hacienda del patrón de Orejuela, tomó una piedra pequeña, se cercioró de que nadie lo veía y la lanzó contra la tapia, rabiosamente.

Sonó seco el golpe.  Un trozo de revoque de cal y arena, se desprendió.
El indio sonrió sin expresión, vagamente, estúpidamente...

De inmediato, miró para todos lados, jugando sus azorados ojillos relucientes, y escondió presuroso, bajo  el poncho colorado a grandes rayas plomas, la mano...
                                                                    JOSÉ  DE LA CUADRA

José De la Cuadra, escritor guayaquileño, integró el Grupo de Guayaquil, junto a Joaquín Gallegos Lara, Demetrio Aguilera Malta, Enrique Gil Gilbert y Alfredo Pareja Deizcanseco.
Entre las obras de De la Cuadra, podemos mencionar:  ""Madrecita falsa" (1923), La vuelta de la locura" (1926), "El maestro de escuela" (1929), "El amor que dormía" (1930), "Repisas" (1931), "Horno" (1932), la novela corta "Los Sangurimas" (1934), entre otros. 

viernes, 3 de febrero de 2012

SURGE EDITORIAL "CADÁVER EXQUISITO"


María Paulina Briones, directora de "La Casa Morada" (fundada en el 2009), presenta la editorial independiente "Cadáver exquisito" (nombre de su blog). Colaboran:  Silvia Buendía y Cristina Santacruz, auspiciantes;  Andrés Zerega, asesor de marketing.


Felicitamos a María Paulina, a quien auguramos éxito.


   

Reflexiones en la nochevieja


Vicente Rocafuerte. Expresidente de la República del Ecuador.

REFLEXIONES EN LA NOCHEVIEJA                      

      Ha dicho Mario Vargas Llosa que: "En Ecuador hay un gobierno de populismo catastrófico", postura válida del escritor peruano que obtuviera el Premio Nobel de Literatura en el 2010.  Considero que el término "populismo" por sí solo demuestra en el discurso político la euforia  de una parte de la nación que no entiende razones sino pasiones ante un supuesto liderazgo de apertura y democracia.  ¿Es que está gestándose verdaderamente una "revolución" en nuestra Patria o se han cambiado los actores con la aparición de una nueva clase social (que no posee conciencia de clase ni derrotero ideológico, sino únicamente arribismo o conformismo)?  La palabra "catastrófico" muestra significaciones profundas:  lo caótico, desordenado, infausto, funesto, doloroso del sistema.
 
      G.Duncan Mitchell ha definido con acierto que: "la sociología es un estudio humano, que tiene su raíz en los hechos sociales, que son hechos históricos.  Depende además de la selección del tema y del interés con que se ha abordado, lo cual tiene su origen en las preocupaciones filosóficas" (cf. Historia de la sociología 2). ¿Fue la rebelión policial del presente año un hecho intrascendente o un hecho social e histórico?  ¿Quienes detentan la redacción de la historia oficial tienen algún derecho para registrar dicho hecho como una producción intelectual? ¿Es justo que asambleístas, ministros, presidente de la república, gobernadores, asesores, etcétera ganen sueldos ingentes en un pequeño país en el que la miseria es el plato de cada día?  ¿Es ético y coherente despilfarrar millones de dólares en campañas gubernamentales …? ¿Con esas diferencias abismales, es justo el incremento del 10,6% del salario base a una gran mayoría de trabajadores que sufren la deflación en la economía de sus hogares?
                                                   
      Bien expresó Vicente Rocafuerte en 1843:  "En conciencia no  puedo pertenecer a la nueva y monstruosa asociación que se ha formado (...) Que es una gran calamidad que mande el General Flores en el Ecuador". Actualmente estas palabras cobran vigencia en la vida política.  Demandar actos de corrupción, abuso de autoridades o persecución política en nuestra patria es "ponerse la soga en el cuello"; pues existen "marionetas" que imponen penas en contra de los demandantes.

      Deseo cerrar esta opinión con un fragmento del poema "Manuela", con el que María Fernanda Espinosa rindió homenaje a Manuela Sáenz:  "más allá del frío y el verso/ más acá de los destierros verbales/ y las cárceles de flores".  El pueblo se muere de hambre y de frío, Rafael;  mas a usted solo le importa registrar  marcas de lo más intangible en un mercado no competitivo.
                                                                               Daniel Calero Solís

TESTAMENTO DE JULIO MICOLTA


EL TESTAMENTO DE JULIO MICOLTA

   El escritor esmeraldeño Julio Micolta Cuero creó el texto poético (décimas) "Dos mil once: el año viejo camaleónico", con el que obtuviera el segundo premio en el Concurso de Testamentos 2011, organizado por Diario EL UNIVERSO.

  El testamento consta de veinte estrofas de diez versos con rimas consonánticas, con la personificación (prosopopeya) del año 2011;  cuya voz expone los hechos positivos y negativos que marcaron la vida nacional: "Sobre lo bueno y lo adverso/ cumplo hoy el mandamiento/ de dictar mi testamento, / camaleónico y complejo/ me pongo frente al espejo:/ yo, Dos mil once, Año Viejo" (primera estrofa).

   La voz poética reflexiona sobre la existencia:  "Me han puesto sobre esta cancha/ y en la retirada me bato/ entre la muerte y el rato/ de hazmerreír que se ensancha" (estrofa 3).  Las palabras y giros idiomáticos enhebran un poema popular;  hay la inclusión de términos en inglés acordes a su pronunciación (ejemplo: "namber guan", por "number one").  Cuestiona el acontecer político y económico, usa figuras literarias que enriquecen el discurso poético:  "Se hunden las economías/ de naciones poderosas,/ detrás de atractivas rosas/ se marchitaron los días" (estrofa 10).  Aquí, también, se hace mención al paso del tiempo.
   Se destaca la participación de los deportistas ecuatorianos y se exalta a la patria (con letra p mayúscula).  No se olvida de la niñez, a la cual dedica un tierno homenaje: "Pero mi verso es tan bello/ que deja amplios cariños/ a las niñas y a los niños/ para quienes sí me alcanza/ el caudal de la esperanza/ con abundantes aliños" estrofa 14). Nótese que al tono melancólico se unifica una actitud positiva, como ocurre en la estrofa final: "Pero dejo sin embargo/ en el túnel una luz".  Antes ya se ha emitido un lamento:  "Con semejante inventario/ de sucesos e ironías/ salgo por todas las vías/ huyendo de este escenario" (estrofa 18).

   Otro aporte de la obra es que se echa una mirada a la violencia en otros lugares del planeta;  saltando hábilmente desde el ámbito nacional a lo foráneo:  "No se apiadan del anciano/ ni soportan mi esqueleto/ me despiden por decreto/ como a cualquier ciudadano. / Dejo mi derecho humano/ aunque mi cruz no se alivia/ y me conduelo de Libia/ donde el odio entronizado/ muchas vidas ha cobrado:/ "no matar dice la Biblia" (estrofa 17).

   Felicitamos a Julio Micolta por su permanente presencia en las Letras ecuatorianas.

                                                                                               Daniel Calero Solís  
                                                                                                                     
Fuente: Diario El Universo, sección "Gran Guayaquil", enero 6/ 2012, pág. 8.

miércoles, 25 de enero de 2012

Escapando de la caverna de Platón.

Andrés López Rodríguez ha presentado su poemario "Escapando de la caverna de Platón".  López es integrante del taller literario "El Quirófano", cuyo director es el escritor Augusto Rodríguez.  El lanzamiento del libro se efectuó en la Alianza Francesa, de Guayaquil.

Foto: capturada en internet. Diario El Universo, 19, enero 2012.

martes, 17 de enero de 2012

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "INCORPORACIÓN PSICOLÓGICA DE PERSONAJE".

   El 14 de julio se presentó la obra "Teoría teatral:  Incorporación psicológica de personaje", de autoría de Miguel Silva, en la VI  FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO "EXPOLIBRO 2011".  Daniel Calero Solís presentó el ensayo y destacó la investigación realizada por el autor en torno a la construcción de personajes.

   Luego se representó la obra de teatro "Esperando el lunes".  El programa -organizado por el Departamento de Programas y Proyectos de la dirección Provincial de Educación del Guayas- se realizó en el Palacio de Cristal.

Del otro lado de la ventana

Nuevas publicaciones y antologías están circulando, como es el caso de la obra "Del otro lado de la ventana",  de Augusto Rodríguez;  edición bilingüe español-francés la que selecciona a autores nacidos en las décadas de los 70 y 80. Esta obra reúne trabajos de escritores de las distintas provincias del Ecuador; con el auspicio de tres ministerios, entre ellos el de Cultura.
Felicitamos su gestión cultural.

Fuente:  Texto y foto de diario Expreso. ("Expresiones"). Guayaquil, enero/ 2012.