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viernes, 12 de marzo de 2021

PIEDAD ROMO-LEROUX: Ausencia - Poesía y prosa

 

La Ausencia

 

No encuentro la luz

ni la esperanza

de seguir adelante,

en esta densa bruma;

una agonía latente

me aprisiona,

las campanas tañen

a lo lejos y el corazón

salírseme del pecho

es lo que anhela;

escaparse, buscar

refugio en algún

bosque, esconderme,

gritar, aullar,

dar alaridos,

despistarme

y no encontrar

la ruta de regreso.

Irme, estar junto a él,

fundirme entre sus brazos,

su ternura infinita

me arropará por siempre,

solo entonces

descansaré

tendida en su regazo.  

 

Dra. Piedad Romo-Leroux Girón

Psiquiatra - Escritora


Frases Lapidarias

Enero – 2021

En un día de nostalgia, traemos a la memoria frases lapidarias, que nos sorprendieron con su contenido de sabiduría, mordaz, certero, inquietante, en ocasiones destructivo, dejan lecciones sobre la esencia de la vida, de serena calma, cantos delirantes, alegres armonías. Llevan consigo a veces, profundas decepciones, destiempo en el tiempo, reproches, angustia, adioses, despertares…Hacia dónde conllevan, pregunta que solo será contestada si en verdad  han hecho mella en ti. Mensajes certeros, directos, como aquel: “el que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla”, frase de Isabel Allende, o aquella de Don Pedro Calderón de la Barca: “Qué es la vida”, concisa, profunda… “Siempre hay quien ponga malos nombres a la virtud, más siempre son los que no merecen conocerla”, de Francisco de Quevedo, quien a pesar de su severa miopía entregó a la literatura española una extensa y extraordinaria producción literaria; William Shakespeare, hizo de su obra un auténtico tratado de la realidad social de su tiempo: “Ser o no ser, esa es la cuestión”; Oscar Wilde, escritor Irlandés, debido a su ingenio fue y sigue siendo el dramaturgo más notable de su época, en el retrato de Dorian Grey, afirma, “la puntualidad es el ladrón del tiempo”; una historia de sueños rotos, amor no correspondido, sacrificio, la escribió Víctor Hugo, “Los que padecéis porque amáis, amad más todavía, morir de amor es vivir”, durante su exilio en Bruselas, huyendo de Francia, tras organizar la resistencia contra Napoleón III; las novelas de Charles Dickens, que permitieron hacer avances en el pensamiento de la época, Oliver Twist, de profundad sensibilidad social, “Hay grandes hombres, que hacen a todos los demás sentirse pequeños”; Herman Melville y el capitán Ahab en Moby Dick, “La verdad contada de modo inflexible, tendrá siempre sus lados escabrosos”; Feodor Dostyevsky, con Crimen y Castigo, novela policíaca y filosófica, acerca del estudiante, Rodion Raskolnikov, quien asesina a hachazos a una vieja usurera y a una joven que ayudaba en la casa y sin querer se presenta en ese momento, Rodión se entrega y termina condenado durante ocho años en Siberia,  novela filosófica y policíaca de este genio del existencialismo y el expresionismo; a él pertenece esta expresión: “El hombre se complace en enumerar sus penas, pero no enumera sus alegrías”. Julio Verne, con Veinte mil leguas de viaje submarino, La isla misteriosa, La vuelta al mundo en ochenta días, lecturas que nos deleitaron en la adolescencia; él es quien nos deja esta frase: “Parece más sabio asumir lo peor desde el principio y dejar que lo mejor llegue como una sorpresa”. León Tolstoi, considerado uno de los más grandes escritores del mundo, autor de Guerra y Paz, Ana  Karenina, nos entrega esta máxima: “Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo”, reflexiones sobre la sociedad de su época; la obra epistolar de Bram Stoker, nos asombra con esta locución, sobre el vampiro de los Cárpatos, Drácula, “La desesperación tiene su propia calma”;  Ulises, una revisión irónica del clásico de Homero,  de  James Joyce, este Dublinés es uno de los autores más influyente de la literatura universal, con gran sabiduría, nos dice: “No hay pasado, ni  futuro, todo fluye en un eterno presente”. Irlanda es tierra de escritores notables, Samuel Becquet, (Abril – 1906 - Dic – 1989),  novelista, crítico y poeta, en Esperando a Godot, trata temas como la soledad, el transcurso del tiempo, la vida, la muerte, el sentido del sin sentido de la condición humana, propone un abandono absoluto de la razón: “cada palabra es como una innecesaria mancha en el silencio y en la nada”. El padre de “La metamorfosis”, Frank Kafka, describiendo la alienación del individuo y sus conflictos interpersonales, con esa transformación en la que se vio  Gregor Samsa al despertar; de él es esta alocución: “La desgracia de Don Quijote no fue su fantasía, sino Sancho Panza”; que decir de la polémica historia de amor, entre el profesor Humbert y Dolores, que contó Vladimir Nabokov, en “Lolita”; a él pertenece este pensamiento: “nuestra existencia no es más que un cortocircuito de luz entre dos eternidades de oscuridad”.   A sangre fría, de  Truman Capote, estremecedor relato sobre el asesinato de la familia Clutter; de él, es esta expresión: “Es mejor mirar hacia el cielo que vivir en él”.  Los cuentos de terror de Edgar Allan Poe, maestro de este género, El cuervo, La caída de la casa  Usher, nos pasma con esta expresión: “Para nada me asusta el peligro, pero si la consecuencia última: el terror”; el laureado, Gabriel García Márquez y sus Cien años de soledad, El Coronel no tiene quien le escriba, esta última, novela corta de ficción, en donde la pobreza, la soledad, el abandono, son pan de cada día, más el Coronel no pierde la esperanza jamás… este ganador del Nobel de literatura, en 1982,  orgullo de Colombia, nos entrega este pensamiento: “ninguna persona merece tus lágrimas y quien se las merezca, no te hará llorar”. Pablo Neruda, el más grande poeta del siglo XX, en cualquier idioma, “es tan corto el amor y tan largo el olvido”.  Tierra de nadie, del uruguayo, Juan Carlos Onetti, nos impresiona con esta alocución: “La literatura es mentir bien la verdad”. El maestro del cuento, el argentino, Jorge Luis Borges y sus frases concisas: “De qué tamaño es la esperanza”, “si pudiera volver a vivir, comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño, pero ya ven tengo ochenta y cinco años y sé que me estoy muriendo…Rayuela, novela de Julio Cortázar, narra la historia de Ernesto Oliveira y su relación con la maga; es suya esta alocución: “Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos”. Jorge Amado: Gabriela, clavo y canela, “el perfume del clavo, el olor de la canela, yo vine de lejos, vine a ver a Gabriela”…Octavio Paz, y El laberinto de la soledad, ensayo acerca de la identidad de los mejicanos, ronda el pesimismo e impotencia y como los acontecimientos históricos tienen que ver con estos, nos invita a cavilar: “La luz es el tiempo que se piensa”. La ternura, es el Leiv Motiv en la obra magistral de la chilena, Gabriela Mistral, ella nos dice: “El mundo cambia en un instante y nacemos en un día”, premio Nobel de literatura, otorgado con justicia por primera vez a una mujer iberoamericana en 1945…nos quedan muchos grandes del lenguaje en el papel, habrá tiempo para seguir hurgando en ello.     

 

         Dra. Piedad Romo-Leroux

         Psiquiatra y escritora

 

                                                                                                                                                                                                                           A Yaku


Febrero – 2021

María Piedad Romo – Leroux Girón

(Psiquiatra y Escritora)       

 

La mañana reluce

en armonía,

se oyen clarines,

repique de tambores,

secreta melodía

en los albores,

colmándonos

de fe y de alegría.

Un indio liberado

de cadenas,

trae matices de luz,

serenas esperanzas,

se escucha un suave

himno en lontananza,

avivando la historia

entre sus venas.

 Retentiva, memoria,

paso a paso,

sobrellevando

la pasión de Cristo,

en trabajos forzosos,

despiadados,

con un acento cruel,

impío, malvado.

Mitas y obrajes,

no lograron vencer

tu faz bravía,

los abusos brutales

sometieron a tu raza,

no eran humanos,

eran animales.

Paz infinita

con ese nuevo viento,

de frescura,

sobre todo respeto

a la natura, al agua,

a todo lo que es vida,

que palpita en ese

fresco aliento.

Sortilegio que invita,

a renovar el sueño

adormecido,

en todo aquello que

ya se había perdido.

Vaticinio que acaso

nos traía,

nuevo canto cual

dulce melodía,

 vaivén lento,

apacible sinfonía.

Profundo como el eco

de tu estirpe,

vastedad y poderío

de tu raza,

fuerte, imbatible,

que a su paso arrasa,

sin tropiezos, escollos,

libre, vas a tu origen

milenario.

En un canto de amor

 imperceptible,

 los Andes; esas cumbres

majestuosas,

la Pacha Mama,

la vasta Amazonía,

el mar azul,

vibrante en armonía,

te darán la victoria,

Yaku, está en nuestras

manos,

¡llegó el día!

 

 

 

 


  



lunes, 11 de noviembre de 2019

MI TAZA DE CAFÉ: OMAR DÍAZ VARGAS




            MI TAZA DE CAFÉ

Mi taza de café espera tu momento,
espera tu momento como cuchillo rojo
que desangra palabras en donde yo mojo
la cita impaciente como ave en sacrificio.

Como ave en sacrificio tú buscas mi momento
donde yo beso tus labios y se inclinan tus ojos
en la cruel ansiedad que dispara sonrojos
como uvas de sangre en tu buen sentimiento.

Tus labios muy sedientos en mi café caliente,
como navíos náufragos en arena yacente
-encallados y lánguidos en el beso de oriente-,

tus labios como en fiebre, silencio en combustión,
tus nervios extraviados, tu mano en congestión.
¡Tú buscas mi momento en mi rito y café!

                     Omar Díaz Vargas


                                         Foto: https://www.istockphoto.com/es/foto/amor-pareja-tomando-                                                                         caf%C3%A9-en-la-cafeter%C3%ADa-gm850140790-139712215

             

viernes, 16 de agosto de 2019

POESÍA DE RODOLFO PINZÓN BRAVO



          Sinsabores y esperanza 

Confieso al mundo que no he vivido,
no conozco los afectos duraderos;
algunos, que furtivos aparecieron
fueron cruelmente mutilados.

Tengo ilusión de lucir más feliz,
pero libre como el viento que se escurre
sin límites ni horizontes vanidosos.
¡Harto estoy de sinsabores y oropeles!

Persisto silente en solitarios caminos,
tropezando en praderas y mil piedras,
revisando entre ramas y hojas secas
de algún árbol que ha cumplido su misión.

Y no encuentro, yo no encuentro la semilla
que germine entre mis surcos recubiertos
con una capa de tierra mojada
para dar frutos de amor y calmar la sed.

¿Dónde estás, mi alma gemela?
Ven a abrigar mi cuerpo en tu lecho
y acurrucarme dormido en tu pecho
como el infante que añora su cuna.

Seré tu cisne en tu laguna azul,
agitada ola de tus mares en calma,
divina estrella en tus noches oscuras,
corazón de carne en tu corazón de hielo.
                     


            ¡Oh, Zaruma!

Zaruma, poema y amor
eres llena de esplendor,
incrustada en plata y oro,
noble Sultana de El Oro.

Te levantas muy airosa
como perlita preciosa;
entre cerritos andinos
y entrecruzados caminos.

Eres mágica y sutil,
tu gente amable y gentil;
con estrechitas callejas,
casitas bellas y viejas.

¡Qué rica gastronomía!
¡Cuatro comidas al día!
Desayunos con tigrillo,
humas, queso, mote pillo.

En tu vientre yo nací.
De mis mayores aprendí
a servir con calidez
y a vivir con sencillez.

Filigrana tú derramas
semejante a vivas llamas.
Tus minas, tu sol, tu bruma
te hacen única. ¡Oh, Zaruma!
                   

           La copa final

Empinemos dos copas de vino
con las manos entrelazadas
y al final de la última gota
tú me miras si quieres hacerlo.

Llevaré una página en blanco
y escribir todo aquello entendible.
Lo demás quedará en el tintero
esperando quizá otro momento.

Esta vida no me ha enseñado
ni he hallado en los libros del tiempo;
que el amor es todo un misterio
y que a todos nos toca enfrentarlo.

¡Corazón!, ¿por qué no me alertaste
que este idilio traería tormentos;
tropezando mil nubes y vientos
y dejando desnuda mi alma?



Datos del autor: 
Rodolfo Pinzón Bravo es escritor y pedagogo. Doctor en Ciencias de la Educación. Ejerció la docencia en distintos niveles: Educación Inicial, Educación Básica, Bachillerato y superior (Universidad de Guayaquil).Fue Supervisor de Educación en la provincia del Guayas. Realizó un posgrado en la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado obras pedagógicas y literarias: Estrategias de aprendizaje de Lectura Inicial placentera para niñas y niños de cero a cinco años (2004), Poemitas y rimas infantiles (con prólogo de Daniel Calero Solís y comentario de Dalton Osorno, 2012), La nube rosada (cuento, 2014).



Nota: 
Mote pillo: (Ecuador). Guiso hecho en sartén con mote, huevo, cebolla, sal y manteca.
Diccionario de la Lengua Española. (2018). Edición del Tricentenario. Recuperado de:  https://dle.rae.es/?id=PvcQkdT



lunes, 15 de julio de 2019

Jorge Dávila Vásquez: Poesía



                                                                  
                                                                  Informalismo
                                                                   Todo te sirve
                                                                   para construir
                                                                   el mundo
                                                                   de la obra:
                                                                   la palabra y la piedra,
                                                                   el iris y la sombra,
                                                                   el pantano y la nieve,
                                                                   los desechos
                                                                   y el brillo de la estrella.

                                                                      Body Art
                                                                    Busco en tu piel


                                                                   mil lenguajes.


                                                                         Efímero
                                                                   Apenas has nacido
                                                                   ya
                                                                   eres
´                                                                  un ser para la muerte´.

                                                                   Y sin embargo
                                                                   ¡qué milagro la vida!
                                                                   aunque no respires
                                                                   más que unos minutos.


   Biografía de Jorge Dávila Vásquez
   Cuenca – Ecuador, 1947.
   Prolífico escritor contemporáneo. Ha publicado obras en diversos géneros: cuento, novela, poesía,
   ensayo y crítica literaria. Es doctor en Filología. Tiene una Maestría en Literatura, obtenida en
   la Universidad  Andina, donde colabora como Profesor invitado. Posee una licenciatura en Lengua
   y Literatura, otorgada por la Universidad de Cuenca.

   Obras:
   Nueva canción de Eurídice y Orfeo. (Municipio de Cuenca, 1975).
   María Joaquina en la vida y en la muerte. (Premio Nacional de Literatura Aurelio Espinosa Pólit), 
   1976.
   Poemas breves y fantásticos. Quito: El Conejo, 1994.
   La noche maravillosa. Antología personal de cuentos. Antares, 2006.
   Y muchas obras, en distintos géneros.

 Foto: Jorge Dávila Vásquez (www.google.com)

domingo, 26 de mayo de 2019

Acróstico a Guayaquil: Patricia Sánchez

Patricia Sánchez del Pezo
Licenciada en Ciencias de la Educación y en Ciencias de la Comunicación. Docente del nivel medio desde hace 32 años. Ganadora del Concurso Intercolegial auspiciado por el Archivo Histórico del Guayas, en 1999, con el ensayo Movimientos populares de Guayaquil. También fue premiada en el concurso Interno de Investigación en el Instituto Particular Abdón Calderón, en el mismo año, con la Biografía de Abdón Calderón.



ACRÓSTICO A GUAYAQUIL
Generosa, altiva y libérrima
Urbe ecuatoriana y americana que
Ama la paz, la justicia
Y el progreso, que
Alzaste con orgullo la bandera Octubrina
Que hoy flamea
Ufana, alegre e
Inmarcesible por todo
Lo largo y ancho de nuestra Patria toda.

                                Patricia Sánchez

viernes, 24 de mayo de 2019

Medardo Ángel Silva







 El escritor Medardo Ángel Silva nació en Guayaquil el 8 de junio de 1898 y falleció el 10 de junio de 1919 (dos días antes de cumplir los 21 años). Autor del poemario El árbol del bien y del mal (1918) y de la novela María Jesús (1919). Integró la denominada Generación Decapitada con: Arturo Borja, Ernesto Noboa y Caamaño y Humberto Fierro. Los cuatro poetas se suicidaron muy jóvenes. El próximo 10 de junio se cumplirá el centenario de su muerte.

                   El alma en los labios
                                                     Para mi amada

Cuando de nuestro amor la llama apasionada,
dentro de tu pecho amante contemples extinguida,
 ya que sólo por ti la vida me es amada,
el día en que me faltes me arrancaré la vida.

Porque mi pensamiento lleno de este cariño,
que en una hora feliz me hiciera esclavo tuyo,
lejos de tus pupilas es triste como un niño,
que se duerme soñando en tu acento de arrullo.

Para envolverte en besos quisiera ser el viento,
y quisiera ser todo lo que tu mano toca;
ser tu sonrisa, ser hasta tu mismo aliento,
para poder estar más cerca de tu boca.

Vivo de tu palabra y eternamente espero,
llamarte mía como quien espera un tesoro.
Lejos de ti comprendo lo mucho que te quiero,
y besando tus cartas ingenuamente lloro.

Perdona que no tenga palabras con que pueda,
decirte la inefable pasión que me devora;
para expresar mi amor solamente me queda,
rasgarme el pecho, Amada, y en tus manos de seda,
dejar mi palpitante corazón que te adora.

                               (El compositor cuencano Francisco Paredes Herrera 
                               tomó este poema como inspiración para crear el pasillo
                               que lleva el mismo título)



                      Aniversario

   Hoy cumpliré veinte años. Amargura sin nombre
de dejar de ser niño y empezar a ser hombre;
de razonar con lógica y proceder según
los Sanchos, profesores del sentido común.

   Me son duros mis años y apenas si son veinte-
ahora se envejece tan prematuramente;
se vive tan de prisa, pronto se va tan lejos
que repentinamente nos encontramos viejos
en frente de las sombras, de espaldas a la aurora
y solos con la esfinge siempre interrogadora.

   ¡Oh madrugadas rosas, olientes a campiña
y a flor virgen; entonces estaba el alma niña
y el canto de la boca fluía de repente
y el reír sin motivo era cosa corriente!

   Iba a la escuela por el más largo camino
tras dejar soñoliento la sábana de lino
y la cama bien tibia, cuyo recuerdo halaga
sólo al pensarlo ahora; aquel San Luis Gonzaga
de pupilas azules y rubia cabellera
que velaba los sueños desde la cabecera.

   Aunque íbamos despacio, al fin la callejuela
acababa y estábamos enfrente de la escuela
con el "Mantilla" bien oculto bajo el brazo
y haciendo en el umbral mucho más lento el paso,
y entonces era el ver la calle más bonita,
más de oro el sol, más fresca la alegre mañanita.

   Y después, en el aula con qué mirada inquieta
se observaban las huellas rojas de la palmeta
sonriendo , no sin cierto medroso escalofrío,
de la calva del dómine y su ceño sombrío.

   Pero, ¿quién atendía a las explicaciones?
Hay tanto que observar en los negros rincones
y, además, es mejor contemplar los gorriones
en los nidos, seguir el áureo derrotero
de un rayito de sol o el girar bullanguero
de un insecto vestido de seda rubia o una
mosca de vellos de oro y alas de color de luna.

   El sol es el amigo más bueno de la infancia;
nos miente tantas cosas bellas a la distancia,
tiene un brillar tan lindo de onza nueva! Reparte
tan bien su oro que nadie se queda sin su parte;
y por él no atendíamos a las explicaciones.

   Ese brujo Aladino evocaba visiones
de las mil y una noches -de las mil maravillas-
y beodas de sueño nuestras almas sencillas
sin pensar, extendían sus manos suplicantes
como quien busca a tientas puñados de brillantes.

   Oh, los líricos tiempos de la gorra y la blusa
y de la cabellera rebelde que rehúsa
la armonía de aquellos peinados maternales,
cuando íbamos vestidos de ropa nueva a Misa
dominical, y pese a los serios rituales,
al ver al monaguillo soltábamos la risa.

   Oh, los juegos con novias de traje a las rodillas,
los besos inocentes que se dan a hurtadillas
a la bebé amorosa de diez o doce años,
y los sedeños roces de los rizos castaños
y las rimas primeras y las cartas primeras
que motivan insomnios y producen ojeras.

   ¡Adolescencia mía! te llevas tantas cosas,
¡que dudo si ha de darme la juventud más rosas!,
¡y siento como nunca la tristeza sin nombre,
de dejar de ser niño y empezar a ser hombre!

   Hoy no es la adolescente mirada y risa franca
sino el cansado gesto de precoz amargura,
y está el alma, que fuera una paloma blanca,
triste de tantos sueños y de tanta lectura...!


Llamé a tu corazón... y no me ha respondido...


Llamé a tu corazón... y no me ha respondido...
pedí a drogas fatales sus mentiras piadosas...en vano! contra ti nada puede el olvido:he de seguir de esclavo a tus plantas gloriosas!

Invoqué en mi vigilia; la imagen de la Muertey del Werther germano, el recuerdo suicida...y todo inútilmente! el temor de perdertesiempre ha podido más que mi horror a la vida!

Bien puedes sonreír y sentirte dichosa:el águila a tus plantas se ha vuelto mariposa,Dalila le ha cortado a Sansón los cabellos;

mi alma es un pedestal de tu cuerpo exquisito;y las alas, que fueron para el vuelo infinito,como alfombra de plumas están a tus pies bellos!




           Danse d´Anitra 



Va ligera, va pálida, va fina,
 cual si una alada esencia poseyere.
Dios mío, esta adorable danzarina,
se va a morir, va a morir… se muere.

Tan aérea, tan leve, tan divina,
se ignora si danzar o volar quiere;
 y se torna su cuerpo una ala fina,
cual si el soplo de Dios la sostuviere.

Sollozan perla a perla cristalina,
las flautas en ambiguo miserere…
Las arpas lloran y la guzla trina…
¡Sostened a la leve danzarina,
porque se va a morir… porque se muere!



                       Se va con algo mío


Se va con algo mío la tarde que se aleja…
 mi dolor de vivir es un dolor de amar,
y al son de la garúa, en la antigua calleja,
me invade un infinito deseo de llorar.

Que son cosas de niño me dices…
 ¡Quién me diera, tener una perenne inconsciencia infantil,
 ser del reino del día y de la primavera,
del ruiseñor que canta y del alba de abril!

¡Ah, ser pueril, ser puro, ser canoro,
ser suave trino, perfume o canto,
crepúsculo o aurora; como la flor
que aroma la vida… y no lo sabe,
como el astro que alumbra las noches… y lo ignora!


                           Lo tardío

Madre: la vida enferma y triste que me has dado,
no vale los dolores que te ha costado;
no vale tu sufrir intenso madre mía,
este brote de llanto y de melancolía.

¡Ay! ¿Por qué no expiró el fruto de tu amor,
así como agonizan tantos frutos en flor?
¿Por qué, cuando soñaba mis sueños infantiles,
en la cuna, a la sombra de las gasas sutiles,
 de un ángulo del cuarto no salió una serpiente
que al ceñir sus anillos en mi cuello inocente,
con la flexible gracia de una mujer querida,
 me hubiera librado del horror de la vida?

¡Más valiera no ser a este vivir de llanto,
 a este amasar con lágrimas el pan de nuestro canto,
al lento laborar del dolor exquisito,
del alma ebria de luz y enferma de infinito!

                                                             Medardo Ángel Silva
                                                           (El Telégrafo, Guayaquil)

sábado, 29 de abril de 2017

POESÍA DE VÍCTOR GARAY


Fornicotorreo democrático

Nuestra señora democracia está de plácemes.
Porque su gente cree en alkaseltzer y en la
daguerrotípica decapitación ciudadana.
Porque en primera plana se desvelan a moco
tendido con la diarrea imperial de los
xenofóbicos reformismos migratorios.
Porque los trogloditas del poder con su
patraña del buen vivir en reelección vitalicia,
están criminalizando nuestro insurrecto
inconformismo a punta de correazos y bozales.
Porque con festinosas fraudulencias financieras
nos siguen hipotecando a la bancagada internacional.
Porque los distinguidos desfalcadores del paraíso
fiscal duzac y petrodelgadamente se pavonean
con su temeraria y maliciosa pillonorabilidad.
Porque los empachados hambreadores del pueblo
constan cretinamente digitalizados en las páginas amarillas.
Porque con neoliberales leoninos y caperucitas rojas
correistócratas mucho hay que cuidarse con el ojo tuerto
con las taradeces tiranuelas de un mísero maduro lobo feroz.
Y porque, definitivamente, nuestra democoquetocracia,
es una meritocrática mesalina que lo mismo le da
la reconfortante y regalada gana de amancebarse
con bergantes de cuello blanco o charretera.


A calzón quitado

Si hablar a carajazo limpio
y no aborregarnos a calzón quitado
ante aquellos sardanápalos que pretenden
domesticarnos con leyes mordazas
que pulvericen la libertad de opinión,
si esto equivale a no hacer literatura,
me sumo a quienes lo admitan o asimilen,
porque si literaturizar
lamerdosamente,
homosapientísticamente,
honosexualísticamente,
o atosigarnos con la diarreica verborragia
de sabatínicas y sodomíticas sandeces,
de estultísimas hipócritas palabrujas,
entonces allí sí no he de aceptar
que aquello constituya magistral e
insigne insumo estético artesanal,
sino un simple eructo demagógico,
de senecínicos interventores universitarios,
como insulso producto interno bruto en
este amordazado y aborregado paisito de la
cretinocracia chavistotétrica del albañal.


Su majestad mordaza es la ley


Porque artimañosamente nos abruman
de chavistotétrica charlatanería chancrosa.
Porque procuran aupar la patraña del buen vivir
en ignominiosa e impune reelección indefinida.
Porque atrozmente nos quieren aniquilar
con letrinosas cadenas y sabatínicas sandeces.
Porque aunque te pillen en misterioso manoseo de
narcovalijas diplomáticas o fanfarrias financieras,
en la contumaz camarilla del círculo rosa todo queda
tapiñado entre primillos y gran hermanos caraduras
o entre muy atracapueblos y de agnados y cognados.
Porque pretenden el pernicioso propósito de expoliar
pantagruélicas utilidades y faltriqueros fondos ajenos.
Porque falsariamente fomentan la canallesca consigna
de que la sodomía socialistoide ya es de todos.
Porque facinerosos forajidos vociferan la flatulenta falacia
del nauseabundo borreguismo correistractivista.
A contrapelo de que gritar es pavorosa cosa de mudos,
el sardonismo liricontestatario esperanzado reverdece,
como fehaciente e ingenioso hidalgo hijo de Parra,
mientras el caudillismo autoritario se ensoberbece,
cual grandísimo y canallesco sátrapa hijo de perra.


Consigna acunada en el alma

No pretendo abandonarte
abnegada amiga,
porque te supe siempre
fiel a la esperanza,
de ver en cada rostro
tu candorosa alegría,
en cada mano fraternal
tu solidaria armonía,
en cada insumiso nuevo grito
tu resplandeciente rebeldía,
por las combativas causas
humanísticas de libertad,
sinceridad y
solidaridad…



A lomo de arisca poesía

Empeñémonos por cabalgar
conscientemente combativos,
cual estultos y entecos
desfacedores de entuertos,
como hidalgos y quijotescos
andariegos de terca y triste figura,
a lomo de arisca poesía,
desenmarañando molinillos de viento,
desparramando ventosidades de adviento,
en pos de una deslumbradora dulcinea,
enajenadamente embelesada,
satiriconamente sensualizada,
desquiciadamente despilfarradora,
de ubérrima y uterinizada utopía…


Merdoso medallón del trompudo trump


Bravucón y trapacero trompudo trump,
eres el mequetrefe hazmerreír macabro,
de agnados y cognados e indignados indocumentados
que desprecian tu despótico desparpajo repugnante,
de querer apuntalar tu merdoso medallón
fronterizo antimigratorio; deja ya de despotricar
a mefistofélica mandíbula batiente y bélica,
tu xenofóbica sanguinolencia de sanguijuela,
contra aquellos denodados trashumantes
que van en búsqueda esperanzada, por mejores
e ilusorios días para sus bienaventurados seres
amados y demás humillados y ofendidos congéneres,
por la putrefacta protervia de tu presidencialismo
ponzoñoso, que siniestramente siempre se defeca
en la tapa de cualquier paupérrimo piano, como
icónica imbecilidad de tu ignominioso imperio.

Foto: Río Daule. Provincia del Guayas - Ecuador. Daniel Calero Solís.

Letrilla para una adocenada borreguilla

La dulcineica y grácil gobernamuda alcahuetilla,
cree ser meritocretinamente marisabidilla,
pero en su conspicuo cacumen cefalorraquídeo,
no pudiese caberle numismático numen
más allá de su revoluflera y respingada nariguilla,
como estólida abanderada con infinito impudor,
ante su correistocrática y chavistotétrica camarilla,
que muy despóticos dictaminan su omnímoda
oprobiosidad, con cagatinas y caligulescas cadenas
de esta contumaz cofradía de sátrapas socialistoides,
y hoy antojadizamente con artimañosa alevosía,
te aprestas a pretender consagrarte como cancerbera
fiel de esta corruptela verdeflex, que ha engendrado
adocenados alzamanos y aborregadas asambleíllas.



Víctor Garay Oleas
(2017)