sábado, 3 de febrero de 2018

Estudio lingüístico: Kleber Quiroz


Breves acotaciones en torno al párrafo deductivo.
Kléber Quiroz Quinto, 8 enero de 2018.


En contextos académicos es probable que surja intempestivamente la duda acerca de cuáles son las clases de párrafos que existen. Y esa duda motiva a preguntarnos: ¿hay una clasificación para los párrafos? Sí, la hay. Pero esa respuesta – en apariencia, tan simple y directa- se acrecienta en tanto que la mayoría de textos o fuentes de consulta registran que un párrafo puede ser: de comparación y contraste, de enumeración, de desarrollo de un concepto, de secuencia, de enunciado y de solución y problema (Serafín, 1994). Ciertos autores añaden otras clasificaciones como: comparativo, cronológico, de transición, de conclusión, inductivo y deductivo (Cisneros, Lescano, & Barreto, 2016). A continuación, algunas puntualizaciones en torno al párrafo deductivo.

En la generalidad, no hay -o al menos, no debería haber-, mayor dificultad para definir y reconocer en qué consiste un párrafo. Una exploración conceptual de este término nos indica que se trata de “un conjunto de oraciones que se unen para desarrollar el pensamiento expresado en la oración principal. Por tanto, es la oración principal la que define el contenido del párrafo” (Culebra, 2002, p. 9). Y por oración principal, podemos entender que alude a la idea central como clave de referencia para identificar la tipología a la que pertenece un párrafo.

Ahora bien, si al sustantivo párrafo lo leemos acompañado del adjetivo deductivo, debemos remitirnos al campo de la filosofía y de la ciencia. La deducción, vinculada al razonamiento, es uno de los legados de Aristóteles y de otros pensadores que continuaron con su propuesta y se refiere al proceso en el que se parte de afirmaciones generales hasta llegar, mediante ciertos pasos prescritos por la lógica, a unas afirmaciones particulares o específicas (Dávila, 2006). Y si deducir es ir de lo general a lo particular, debemos añadir este rasgo distintivo a la conceptualización de párrafo.

Ya una de las fuentes citadas nos había remitido al hecho de que el elemento de referencia del párrafo es la idea principal. Leamos el siguiente ejemplo:

Es la nuestra una literatura que adolece de un alumbramiento casi repentino. No viene de lejos, no fue elaborada en el inmenso hacer de una larga historia, no trae las entrañas pesadas de siglos ni trabajadas las formas. Cuando este lado del mundo fue descubierto, el estatismo de una cultura en reposo, frente al ascenso de la Europa, asegurada en la organización del pensamiento científico, dejó trunco al hombre conquistado, que es todavía nuestro ser poblador. Su única circunstancia exterior fue la presencia de su miseria física. Un personaje menesteroso, bestia de castigar para los ojos extranjeros, con su historia decapitada, con sus mitos en confusión, atribuido de culpa ajena no lavada por el sacrificio del hijo de otro dios sin presencia en los escondrijos de su alma, no se entregaría para el adorno de la belleza ni para el desentrañar de su destino en las formas superiores de la vida. Por el contrario, se ocultó, cerró sus energías psíquicas y en la mañosería del silencio tuvo la única defensa de su dolor (Pareja, 1948, p.3).

En el párrafo que antecede podemos apreciar que la idea principal está formulada explícitamente en la primera oración. Es la afirmación que recoge la tesis del autor. Los demás enunciados cumplen con el propósito de ser argumentos y justificaciones específicas de la idea que el autor defiende y nos comparte mediante el texto. Es un párrafo que nos plantea una afirmación general y nos conduce por hechos particulares que fundamentan y ejemplifican dicha afirmación. En consecuencia: se trata de un párrafo deductivo. Analicemos otro caso:

El solitario mexicano ama las fiestas y las reuniones públicas. Todo es ocasión para reunirse. Cualquier pretexto es bueno para interrumpir la marcha del tiempo y celebrar con festejos y ceremonias hombres y acontecimientos. Somos un pueblo ritual. Y esta tendencia beneficia a nuestra imaginación tanto como a nuestra sensibilidad, siempre afinadas y despiertas. El arte de la Fiesta, envilecido en casi todas partes, se conserva intacto entre nosotros. En pocos lugares del mundo se puede vivir un espectáculo parecido al de las grandes fiestas religiosas de México, con sus colores violentos, agrios y puros, sus danzas, ceremonias, fuegos de artificio, trajes insólitos y la inagotable cascada de sorpresas de los frutos, dulces y objetos que se venden esos días en plazas y mercados (Paz, 2014, p. 182).

Al igual que en el primer ejemplo, la idea principal es el enunciado mediante el cual el autor inicia el texto. Es la idea que pretende comunicarnos: que el habitante de México siente un profundo afecto por todo espacio y momento festivo. Los demás enunciados permiten sustentar adecuadamente esa afirmación y facilitan al lector la comprensión e interpretación de la temática abordada. Es pertinente mencionar que ambos son ejemplos de ensayos y sus autores son escritores que hicieron de la palabra escrita no solo una profesión sino un motivo de vida. Esto explica el hecho de que estemos ante textos cuya coherencia, cohesión y pulcritud de estilo resultan casi incuestionables.

Para concluir, la principal característica estructural de un párrafo deductivo es que la idea principal estará al inicio del texto. Y los enunciados subsiguientes no harán sino explicar, fundamentar o argumentar dicha idea. En la medida en que podamos reconocer la ubicación física de esa idea en el párrafo, podremos saber si es o no deductivo.

Referencias

Cisneros, S., Lescano, D., & Barreto, M. (2016). Introducción a la comunicación académica.El texto científico. Riobamba: La Caracola Editores.

Culebra, C. (2002). Taller de lectura y redacción II. Cuernavaca: Centro Nacional de Investigación y Desarrollo Tecnológico.

Dávila, G. (2006). El razonamiento inductivo y deductivo dentro del proceso investigativo en ciencias experimentales y sociales. (U. P. Libertador, Ed.) Laurus. Revista de educación, 12, 180-205. Recuperado el 6 de enero de 2018, de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=76109911

Pareja, A. (1948). Consideraciones sobre el hecho literario ecuatoriano. Quito: Casa de la Cultura Ecuatoriana.

Paz, O. (2014). Todos Santos, Día de Muertos. En O. Paz, El laberinto de la soledad (págs. 182-201). Madrid: Ediciones Cátedra.

Serafín, M. (1994). Cómo se escribe. Barcelona: Paidós.

Kleber Quiroz Quinto: Ecuatoriano. Licenciado en Literatura y Lengua Española (Universidad Particular de Loja). Catedrático de Literatura (Bachillerato Internacional). Se desempeñó en la docencia de  Comunicación Científica, en la Universidad Laica Vicente Rocafuerte.. Actualmente estudia una maestría en la Universidad Casa Grande (Guayaquil).

LA LEYENDA DEL REY ARTURO




LA LEYENDA DEL REY ARTURO



Hace muchos años, cuando los castillos estaban rodeados de sirvientes, princesas, reyes y reinas, existía un rey en Gran Bretaña de nombre Uther Pendragon. Este rey, llevaba años combatiendo una feroz lucha con su archienemigo: el duque Tintagel. Sin embargo, y viendo que la lucha era muy pareja, el Rey Uther decidió firmar un acuerde paz con el duque; para lo que realizó una celebración en su castillo, a fin de conmemorar el momento en que ambas personas finalmente hacían las paces. Ese día llegó el duque junto a su esposa, Igraine, pero lo que Uther no tenía pensado era que Igraine lo conmovería por su belleza y quedaría perdidamente enamorado de ella.

La ayuda del mago Merlín
Luego de sentirse absolutamente atraído y encantado por Igraine, Uther llamó al mago Merlín y le pidió que preparara un hechizo mediante el cual Igraine creyera que Uther era su esposo. Merlín preparó la pócima e Igraine la bebió por completo. Al cabo de unas pocas horas, Igraine confundió a Uther con su esposo. Fruto de aquel momento de amor, Igraine quedó embarazada y nueve meses más tarde dio a luz a un niño al que le pusieron Arturo.
La muerte de Igraine
Pero lo que tampoco estaba en los planes de Uther era que su amada moriría pocos años más tarde, dejando al pequeño Arturo al cuidado del mago Merlín. Así, y por orden del rey Uther, debería cuidar del pequeño hasta la edad de los dieciséis años. Pocos años más tarde de la muerte de Igraine, Uther fallecía, por lo que el joven Arturo desconoció su sangre real. Pero como tampoco Uther había tenido ningún heredero de su trono, muchos hombres valientes y fuertes, se disputaban el trono de Gran Bretaña.

El conjuro de Merlín y la espada de Excálibur



Tras divisar la fuerte lucha por el trono que se disputaban muchos hombres del reino por ser los herederos del trono de Uther, Merlín pensó en un conjuro: la espada de Excálibur. Esta espada, incrustada en una piedra, debía ser extraída de la misma y, aquel que lo consiguiese, heredaría el trono; pero lo que no sabían era que solamente el verdadero heredero del trono (es decir, Arturo, hijo de Uther) sería el único que tenía la capacidad de extraer sin dificultad la espada de la roca.
Los hombres de la comarca se presentaron frente al mago e intentaron extraer sin éxito la espada de la roca. Finalmente se presentó Arturo y fue el único que pudo extraer la espada. Nadie podía creer que aquel niño delgado de dieciséis años extraería la espada y muchos se negaron a aceptarle como futuro rey.

La decisión de Merlín y la mesa redonda
Tras la desconfianza del pueblo fue Merlín quien tuvo que confesar que Arturo era el heredero único y verdadero de aquel reino, relatando lo acontecido entre el hechizo, el rey Uther y la duquesa Igraine años atrás. Luego de aquella confesión, Merlín pensó un plan para proteger al rey: la mesa redonda. Esta mesa estaría conformada por hombres leales y fieles al rey. El rey Arturo fue el rey más bondadoso de todos los reyes de la historia y reinó durante muchos años celebrando la paz en su reino.
© 2018 La leyenda del Rey Arturo. Leyendas para niños. Educapeques

Fuente: Portal de Educación Infantil y Primaria Educapeques (2018). Recuperado de: https://www.educapeques.com/cuentos-infantiles-cortos/leyendas-para-ninos/leyenda-del-rey-arturo.html Adaptación Ecuador Literario y Artístico, 2018.



La poesía de Piedad Castillo de Leví

PIEDAD CASTILLO DE LEVÍ

(6 de julio de 1888 - 4 de marzo de 1962). Poeta y eriodista guayaquileña. Hija de José Abel Castillo (director del diario El Telégrafo) y de Bethsabé Castillo Martiz. Promovió el derecho de la mujer al voto femenino, por lo cual fue perseguida por la Policía.

Epitalamio
Hay en la vida un tierno, un mágico tesoro
que el más deshereda lo puede comprar sin oro,
de valor tan inmenso que anonada a la suerte
y es broquel que resguarda del Dolor y la Muerte;
ese tesoro único de infinito valor,
es el don milagroso de un verdadero amor.

¡Amor! Canción divina, sonrisa triunfadora
que irradia en el semblante de la feliz Aurora,
que tiñe con rubores la faz de la doncella
y pone en sus pupilas luz de lejana estrella.
Dichosos los que logran tras ligero sufrir,
juntos por los caminos de la existencia ir!

Sois jóvenes, ¡Oh, alegre pareja venturosa!
Os aguarda la vida como una fresca rosa;
sea para vosotros siempre serena y grata
hasta que el tiempo torne vuestros rizos, de plata.
Os basta una cabaña y un puro corazón;
¡Haced siempre infinita vuestra ingenua pasión!

Piedad de Leví
19 de dic. 1918

Piedad Castilo de Leví es uno de los grandes referentes de la poesía escrita por mujeres ecuatorianas del siglo XX, como también lo es: Aurora Estrada de Ramírez, Ileana Espinel, etc.


Fuente y fotografía: Diario El Telégrafo. (20-01-2018). Grandes plumas. Piedad Castillo de Leví. (Sección: Hemeroteca), p. 22.

miércoles, 31 de enero de 2018

POESÍA DE LUZ ELENA SEPÚLVEDA

LUZ ELENA SEPÚLVEDA JIMÉNEZ

Medellín - Colombia.
Socióloga. Magister en Educación.
Especialista en docencia universitaria.


DRAGÓN
Desciende
hacia espejos lúgubres
Escarba
su cola y entre agites escupe
aerolitos de calizas jades ópalos


besándose
en laberintos costeros
al vaivén
de ventiscas y fisuras alentadas
por amantes aireados
en franja de fieras vagadas

Cuevas rozadas
entre melenas matizadas
revolcándose
en el aura y junglas de la época

Desviándose
sobre chubascos picantes
en Ha Long lento

Las rocas frotadas se mecen
en marcas de cráteres
exaltados
Luz Elena Sepúlveda
(Tomado de La brújula de luz. Medellín, 2015, p. 51)


TANGO
Fogueo
de pasiones en cuerpos delirados
Encaramas
tus pasos al vaivén de meneos
revuelo de zozobras agitando sentimientos
Ardores sacudidos
en el magullo de piernas derrumbadas
atinadas
al choque de culturas
Milongas y tangos se enlazan en los goces
gauchos
indígenas afros hispanos e inmigrantes


Todos ellos lo unen
apacientan sus desvaríos
¡Buenos Aires!
Río de la Plata Montevideo lo reviven
Gardel
acarreó sus fantasías a Medellín
Se quedó
en los instintos de quienes lo vibramos
Tango sensual
de turbes y de ahogos
Elevándonos al encanto de unos caminos
excitados
en las chispas de corrientes al calor

Luz Elena Sepúlveda
(Tomado de La brújula de luz. Medellín, 2015, p. 98)

domingo, 14 de mayo de 2017

Un hombre muerto a puntapiés (ensayo breve de Fernando Chelle)


Cuando la intolerancia hacia lo diferente se vuelve violencia

A partir de la lectura de una noticia en la crónica roja del Diario de la Tarde, un ciudadano, que dice interesarse por la justicia, emprenderá una investigación que lo llevará a obtener algunas respuestas. Desde la primera lectura en la prensa, hasta la reconstrucción final de los hechos basada en las especulaciones del ciudadano investigador, el relato irá mostrando diversos temas, por ejemplo, la manipulación mediática, el deseo, la vergüenza y los miedos de una sociedad intolerante y violenta con lo diferente.

Por: Fernando Chelle


Un hombre muerto a puntapiés, es un cuento del escritor ecuatoriano Pablo Palacio (Loja, Ecuador, 25 de enero de 1906 - Guayaquil, Ecuador, 7 de enero de 1947). Este relato, que da nombre al libro publicado en el año 1927 por la imprenta de la Universidad Central en la ciudad de Quito, además de ser el texto más emblemático de Palacio, es uno de los cuentos más representativos de la literatura ecuatoriana del siglo XX.
Un hombre muerto a puntapiés (el libro), está compuesto de nueve relatos, la mayoría de ellos giran en torno a aspectos relacionados con el mundo jurídico. Esta primera obra del joven Pablo Palacio, que la escribe con apenas 20 años, después de graduarse de abogado, está muy influenciada por su formación académica. Son textos con los que Palacio, mediante un buen manejo del material narrativo, pretende provocar, a veces con cinismo, a veces con humor negro, las costumbres pacatas y provincianas de la sociedad de su época, dejando al desnudo las miserias de la cotidianeidad.
El relato que analizaré en profundidad tiene como tema central la agresión, las conductas violentas y las problemáticas sociales que derivaban de la intolerancia a la aceptación de opciones sexuales diferentes, en el Quito que le tocó vivir a Pablo Palacio. El cuento transcurre en una época histórica, donde en Ecuador la homosexualidad estaba calificada como un delito; de este detalle se desprenden algunos otros temas secundarios presentes en el relato, como, por ejemplo, la vergüenza, el ocultamiento y lo tendencioso de los medios de comunicación.
En líneas generales el argumento es el siguiente: el personaje-narrador lee en el periódico que un hombre ha muerto a puntapiés. No hay detalles del incidente, sin embargo la noticia hace referencia a que la víctima era “vicioso”. El narrador se obsesiona en investigar los hechos que llevaron al homicidio, pero solo contará para su investigación con el dato de que el hombre era “vicioso” y con dos fotografías que le facilita el comisario. La investigación comienza por establecer cuál era el vicio que llevó a Octavio Ramírez (el hombre muerto a puntapiés) a ese trágico fin. Al final, el narrador-personaje, después de considerar el método investigativo que utilizaría, especula y se deja llevar por la imaginación, concluyendo que Octavio Ramírez era homosexual y que el padre de un joven quiteño, lo habría matado de esa manera, porque Ramírez había acosado a su hijo de 14 años.
Internamente, podríamos dividir el relato en ocho pequeños momentos, donde cada uno de ellos tiene un centro de interés específico del cual se ocupa.
1) Información de la crónica roja del Diario de la Tarde.
2) Decisión de investigar.
3) Metodología a utilizar en la investigación.
4) El vicio.
5) Las fotografías.
6) El estudio investigativo.
7) Conclusiones a las que llega el personaje-narrador.
8) La reconstrucción de los hechos sucedidos.
El cuento comienza con la reproducción de una noticia periodística. El narrador-personaje nos muestra a los lectores la noticia tal cual él la leyó en la crónica roja del Diario de la Tarde, para que seamos testigos, del material sobre el cual investigará más adelante en el relato. Esto hace que este primer momento de la estructura interna, sea el único que esté narrado en tercera persona, porque la voz, es la reproducción de la del periódico, por ejemplo: "Procuraremos tener a nuestros lectores al corriente de cuanto se sepa a propósito de este misterioso hecho”.
Los hechos contados en la noticia son anteriores al desarrollo de la acción del relato, ya que el narrador-personaje lee la noticia el día después. La crónica roja comienza con la palabra “anoche” y en el segundo párrafo, se dice “esta mañana”. El informe en concreto hace referencia a las declaraciones de Ramírez, quien dijo haber sido víctima de una golpiza por parte de unos individuos, después de haberles pedido un cigarrillo. El incidente tuvo lugar entre las calles Escobedo y García y luego se condujo al herido a la policía. En el segundo párrafo de este primer momento, donde ya se habla de un Ramírez difunto, se encuentra el enunciado más importante del relato, ya que de la lectura del mismo es que el personaje narrador comenzará la investigación: “Lo único que pudo saberse, por un dato accidental, es que el difunto era vicioso”.
El interés del narrador-personaje en esclarecer los hechos se ve en el seguimiento que hace de la prensa en busca de información de la noticia. No decide comenzar la investigación inmediatamente, sino cuando ya han pasado diez días de los acontecimientos. A partir de este segundo momento, el tiempo de la acción del relato va a coincidir con el de la narración. Se pasa a utilizar definitivamente la primera persona del singular, quien toma la voz narrativa es el personaje-narrador, un narrador homodiegético (cuenta la historia desde dentro), y también autodiegético (es un personaje). Se propone averiguar, desde su casa, las razones que movieron a unos individuos a atacar a otro a puntapiés. El hecho de que ría a satisfacción y que le parezca graciosa la muerte de una persona en esas circunstancias, es muestra, que este personaje-narrador, presenta una complejidad psicológica bastante particular. Dice haber querido realizar un estudio experimental del hecho y luego haber descartado esa posibilidad, por parecerle más interesante estudiar las razones que llevaron a unos individuos a actuar de la manera que lo hicieron. Una vez resuelto ese punto, al mejor estilo Arthur Conan Doyle, encenderá su pipa, la que será un leitmotiv en la narración, y comenzará a investigar. Así pasamos al tercer momento de la estructura interna del relato, que se centrará en la metodología a utilizar en la investigación. El personaje-narrador se inclina por el método inductivo, que parte de lo menos conocido a lo más conocido, porque en realidad conoce poco del hecho a investigar, como para comenzar a deducir.
Decidido a investigar, incluso con la metodología elegida, el personaje-narrador se queda por un momento paralizado sin saber qué hacer. En la relectura del Diario de la Tarde, del día 13 de enero, reparará en el dato fundamental: “Lo único que pudo saberse, por un dato accidental, es que el difunto era vicioso”. La interpretación de este dato, que al final de este cuarto momento el personaje investigador ya parece haber resuelto de forma intuitiva, es la que desencadenará las acciones siguientes de la narración.
El quinto momento de la estructura interna está centrado en la búsqueda de la verdad y es aquí donde aparecen las dos fotografías, que serán, junto al dato de que Ramírez era vicioso, los únicos elementos con que contará el personaje-narrador para llevar adelante la investigación. Hay un cambio de escenario, la acción transcurre en la Comisaría 6ª; pero el comisario, aparte de facilitar las fotos, no ayuda demasiado con la investigación, porque no da respuestas concretas sobre las características del difunto.
En el sexto momento asistimos a un nuevo cambio de escenario, la acción regresa a la casa del personaje-narrador. Allí, este se encerrará en el estudio, volverá a encender la pipa y se centrará en el análisis de las fotografías. A partir del repaso reiterado de las dos imágenes, realiza un dibujo del difunto Ramírez que tiene características femeninas, y es a partir de ahí, que confirma cual era el vicio de Ramírez. Esto lo lleva a ensañarse con el difunto, lo que vuelve a mostrar la complejidad psicológica de este personaje. Este momento se cierra con las palabras del protagonista, repitiendo la interrogante central de la investigación: Yo trataba... trataba de saber por qué lo mataron; sí, por qué lo mataron...”.
Inmediatamente después de que el personaje-narrador se repita esa interrogante, el relato da un viraje un tanto radical y asistimos a las conclusiones a las que llega, que serán el centro de interés del séptimo momento. Está convencido de que Ramírez mintió, porque es ilógico que a alguien lo agredan de esa forma por el simple hecho de pedir un cigarrillo. Ramírez seguramente había mentido porque no podía decir la verdad y esto seguramente estaba relacionado con su vicio. A partir de esa certeza, el personaje-narrador se irá planteando y desechando diferentes suposiciones. Luego, a partir de algunos elementos verdaderos y otros posibles, va a reconstruir la personalidad de Ramírez.
En el octavo y último momento de la estructura interna, que se centra en la reconstrucción de los hechos sucedidos, se retoma nuevamente el tono periodístico del comienzo de la narración, con la diferencia de que los datos que se manejan en este momento son supuestos. El personaje-narrador hace referencia al lugar donde vivía Ramírez, luego nos lo muestra deseoso, necesitado, alterado por sus pasiones, hasta que llega al lugar donde sucederá el ataque. Ramírez, víctima de esa necesidad, después de coquetear con algunos hombres con los que se cruza fortuitamente, busca satisfacer sus deseos con un joven de 14 años. Este, al sentirse tomado por Ramírez, grita buscando la ayuda de su padre, y es cuando vuelve a aparecer un obrero de grandes dimensiones, que el narrador-personaje se había tomado el trabajo de describir, haciendo notar, los tacos anchos de sus zapatos. Después de interrogar con un insulto a Ramírez, el obrero le propina los tres puntapiés que terminarán resultando fatales. La psicología compleja del personaje-narrador, que cuando leyó la noticia le pareció graciosa, que se ensañó con Ramírez cuando descubrió cuál era su vicio, se pone en este último momento del lado del agresor y disfruta del cruel ataque, que a la postre, lleva a la muerte de Octavio Ramírez.

A modo de conclusión
En sucesivos pasajes del relato hice referencia a la complejidad psicológica del personaje-narrador, complejidad que podríamos vincular con la de una personalidad enfermiza. El resultado al que llega este personaje, que dice interesarse por la justicia, es uno de los tantos posibles, ya que su investigación estuvo basada fundamentalmente en conjeturas, especulaciones y suposiciones. La noticia en sí, reproducida en el primer momento de la estructura interna, no es clara, deja lugar a la especulación, y de eso se sirvió el personaje-narrador, poniendo como motor de su investigación debelar el “vicio” de Ramírez. *
La genialidad de Pablo Palacio en este relato, además de crear ese personaje-narrador tan complejo y particular, radica en que supo transmitirnos los deseos, las pasiones y los tormentos de Ramírez, el temor del muchacho de 14 años y la rabia de su padre, el obrero quiteño.
Para terminar, y como conclusión, creo que la lectura, hoy, de “Un hombre muerto a puntapiés”, un relato que está próximo a cumplir 90 años, nos debería llevar al menos a la siguiente pregunta: ¿Hemos avanzado como humanidad en la integración social de personas con opciones sexuales diferentes?
Evidentemente que desde la fecha de publicación del relato al día de hoy se ha avanzado mucho; pero aún falta, para que personas como Ramírez no vivan la tragedia de ser condenados por aquellos que, por sus prejuicios, temen, marginan o rechazan, todo lo que resulta diferente a lo socialmente aceptado como válido.

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DATOS DEL AUTOR:

Fernando Chelle (Mercedes, Uruguay, 1976). Poeta, narrador, ensayista, corrector de estilo y crítico literario. Autor de los libros: Poesía de los pájaros pintados (2013); Curso general de lectoescritura y corrección de estilo (2014); El cuento fantástico en el Río de la Plata (2015), Muelles de la palabra (2015); Las otras realidades de la ficción (2016) y El cuento latinoamericano en el siglo XX (2016). Su obra poética forma parte de diversas antologías. Ha participado como conferencista en diferentes encuentros de escritores y ferias del libro. Sus poemas, ensayos y críticas literarias se han publicado en revistas, periódicos y portales literarios de numerosos países. Parte de su poesía ha sido traducida al italiano y al portugués. Ha recibido dos menciones en poesía, en el XI CONCURSO LITERARIO BONAVENTURIANO DE POESIA y CUENTO 2016 (Cali, Colombia), y en el III CONCURSO INTERNACIONAL DE POESÍA “LA PALABRA DE MI VOZ” (Miami, EE. UU, agosto de 2016). Obtuvo la primera mención en narrativa, en el V CONCURSO LITERARIO DE POESÍA Y NARRATIVA (Montevideo, Uruguay, agosto de2016).



Este artículo forma parte del libro El cuento latinoamericano en el siglo XX, de autoría de Fernando Chelle.
Nota de Ecuador Literario y Artístico:
* La palabra debelar usada por Fernando Chelle consta en el sentido de: “Vencer de modo definitivo al adversario por la fuerza o con argumentos” (cf.: http://dle.rae.es/?id=Bu2pl4n). Sin embargo, el autor hábilmente logra que al mismo tiempo el lector puede sumar el significado de develar.

Visite el blog del autor: PALABRA ESCRITA.




sábado, 29 de abril de 2017


¿Sexo o erotismo, guerra o discrepancias?
La fiesta sexual, la gran competencia del animal al asecho, los combates de los machos alfa y las decisiones de las hembras encuentros y desencuentros, de luchas y de segregados y excluidos.
Como expresa Daniel Oro, profesor de investigación del instituto Mediterráneo de estudios avanzados y miembro del departamento de Ecología y estudios Marinos, el sexo es una guerra, es competitivo, donde ganan unos y pierden otros. Las hembras eligen y controlan la prole. Machos y hembras organizan tácticas y estrategias para controlar su coto sexual, su área de influencia y sus posibilidades de cópulas reproductivas. Estamos hablando de animales en épocas de reproducción o de búsqueda de pareja para hacerla, pero en el caso humano, la cuestión es mucho más compleja y audaz, se trata de la cultura, de las estrategias de seducción y del contexto geográfico y político donde la sexualidad se mide entre el erotismo y las contiendas por el control de territorio, por la visualización de diferentes formas de poder, por las estrategias del mercadeo, por las aspiraciones de invasores e invadidos, por la guerras de clanes por buscar hembras para aparearse y no perder sus aldeas en casos de hambrunas y tragedias. Más bien lo comenta Marvin Harris, el conocido antropólogo, cuando le preguntan si la guerra es innata en el hombre y su respuesta fue la siguiente:
-“No, porque si fuera innata estaríamos pegándonos constantemente y no existirían los periodos de paz. Si se tratase de un instinto irresistible estaríamos luchando todos, todos los días. No es como el sexo, que se trata de un instinto irresistible. Se puede vivir y crecer en paz durante muchísimo tiempo, pero no sin sexo”.

Cuando hablamos de sexo humano la palabra erotismo es su pilar, sus vitalidad y su ejercicio, como fuente estética, sensualidad buscada, exquisitez del deseo, jovialidad gozosa, acercamiento seductor, magia del placer, juego creativo por excelencia. En épocas burdas, en guerras y conflictos desgarradores el ejercicio de la sexualidad se mecaniza, se ejerce brutal y casi como arma contra las filias del contrario. Muchas veces, en tiempos difíciles, en angustias y desordenes psíquicos, en medio del miedo y de la desesperanza el sexo se hace acto vacuo, arma, suplicio, obligación, escarnio, lamentación, esclavitud, comercio. Los conflictos donde las únicas respuestas son la violencia y la degradación humana, el sexo es acto triste, es mórbido y se manifiesta como una herida del alma que es violentada hasta volverla un desgarre agónico. Con la razón los movimientos contestatarios de la época de Vietnam, decían : “Hagamos el amor y no la guerra”, acto loable en medio de las confrontaciones que anulan la creatividad y masacran en pavorosos holocaustos a gran parte de la humanidad.
La siguiente nota es tomada de un video de Nacho Vidal, que nos propone una reflexión entre el sexo y la guerra con cierto sentido de humor:

"Evolucionemos, amemos, cambiemos los misiles por consoladores, follemos, las armas de destrucción masiva por orgías multitudinarias, dejemos de invadir países y comencemos a conquistar culos, practiquemos el bondage y la dominación en lugar de esclavizar a nuestros niños, que el squirting diluya nuestras lágrimas, que los gritos de cada orgasmo sustituyan a los gritos del hambre y la desesperación, que la posición del 69 nos haga olvidar cada disposición del FMI" Nacho Vidal
Ver vídeo en el siguiente enlace:
https://www.youtube.com/watch?v=Gm8PoV4yWDU

En la guerra las acciones prolongadas son desgastantes, hacen pifia de la economía para todos los bandos en combate, mueren cantidad de jóvenes combatientes, muchas veces países vecinos que se atacan mutuamente por órdenes de gerentes de la guerra, estadistas e invasores de países lejanos, que buscan expoliar riquezas y demarcar nuevos territorios para extraer riquezas. Las guerras son a pérdida, mujeres viudas, territorios desolados, tierras contaminadas, hambrunas, éxodos, enfermedad y caos. En las guerras se ha usado, yo diría abusado, del sexo como arma, violaciones de niñas y mujeres adultas, trasgresión de normas culturales donde los prisioneros son agredidos y manipulados hasta la degradación sexual y psíquica. Vinculación forzosa a los ejércitos de los bandos participantes, humillación, castraciones, actos de pedofilia y múltiples vejámenes que se hacen para menguar el orgullo y la disciplina de los supuestos “enemigos” , creando desconfianza, miedo y maltrato ente la población civil.

Hay casos donde el sexo se hace gestor de potenciales acuerdos de paz en medio de un conflicto. Los casos de Lisítratas, como la famosa comedia griega, que logró disolver un ejército negándose a dar su cuerpo, su sexo a combatientes que se desgarraban entre si, dejando desolación, hambre y tristeza. Como esas mujeres de dicha obra de teatro, muchas mujeres se han pronunciado para atacar al guerra con su sexo como arma de controversia contra la matazón colectiva. Aristófanes propone en su obra soluciones pacíficas para los conflictos, en el caso de Lisístrata, las mujeres se niegan a complacer a sus amantes y esposos mientras tengan las armas y estén afiladas y llenas de sangre de los batallas. Una huelga sexual, algo que parece mítico, pero en verdad ya ha pasado en Nigeria, en Filipinas, en Liberia, cuando la premio nobel de la paz, Leymah Gbowee, puso en marcha un movimiento de mujeres por la paz y donde el sexo en huelga era su arma secreta entre sus faldas.

Hay que tener en cuenta este poema, sobre el caso de muchas Lisístratas del mundo:

Lisístrata

Como perro lamiendo sus heridas,
en ausencia y silencio voy, hermanas,
llanto en las noches, rabia en las mañanas,
dolor bajo sonrisas mal fingidas.

Despertad, las que estáis adormecidas
en sombras de miserias cotidianas,
las de cabellos de oro o nobles canas,
remolcadoras de infelices vidas.

Nuestros hombres han hecho de la guerra
juego de obstinación, que nos destierra
a larga deserción, placer fugaz.

Desde hoy el sexo se armará de escudo,
y el idioma de amor quedará mudo
hasta el regreso manso de la paz.

Los Angeles, 5 de marzo de 2003
Francisco Álvarez Hidalgo

La historia de los Horacios en Roma, es bien disiente, tres trillizos contra tres trillizos, típica pelea de vecindarios, en pelea con los Curiacios, en guerra donde se disputaban territorios en la ciudad de Alaba Longa. Tres campeones contra tres campeones en franca lid, con lo grave del asunto que existía el sexo y el amor de por medio: Se ha decidido que la disputa entre las dos ciudades debe resolverse mediante una forma de combate inusual por dos grupos de tres campeones cada uno. Los dos grupos son los tres hermanos Horacio y los tres Curiacios. El drama radica en el hecho de que una de las hermanas de los Curiacios, Sabina, está casada con uno de los Horacios, mientras que una de las hermanas de los Horacios, Camila, está prometida a uno de los Curiacios. A pesar de los lazos entre las dos familias, el padre Horacio exhorta a sus hijos a luchar contra los Curiacios, y ellos obedecen, a pesar de los lamentos de las mujeres. Claro ejemplo de arrogancia y del famoso cumplimiento del deber por encima de familiaridades y de afectos. Este hecho histórico es pintado en un famoso cuadro de Jacques-Louis David en 1784, para exhortar el compromiso con la revolución francesa. El combate a muerte antes que saldar discrepancias sobre un concepto del acuerdo y un dialogo oportuno entre las partes. El guerrerismo, la actitud envalentonada sobre el cuerpo ajeno, la muerte violenta donde ambas partes dejaran heridas y ausentes, menos los instigadores y los que ufanados dicen poner sus fuerzas para defender religiones o sus patrias, los que ganan son los que crean los conflictos, no los que combaten en ellos.

Más reciente, en pleno siglo XX, un pintor Picasso, hace alarde del sexo y la inspiración entre la guerra y sus denuncias cruentas, en el Minotauro y la guerra, o en Guernica, existe una pulsión de erotismo y muerte, de heroísmo y sexualidad, una angustia y un devenir en denuncia del uso desmedido de las fuerzas y el goce orgiástico de la vitalidad sexual entre amantes. Cuando él pinta parte de esos cuadros famosos esta España en plena guerra civil, pero a su vez gozaba el artista de un ardiente y cósmico amor con una chica llamada Marie Therese Walter, inspiradora de esa tromba huracanada de amor, guerra, sexo, toros, faunos, bombardeos y placeres a unísono. El sexo en sus cuadros es un arma contra el holocausto, es una respuesta furiosa pero erótica, es un estado compulsivo del ser en medio de un desastre, la sexualidad redimiendo al ser de la orfandad y el miedo.


Tal vez la famosa y bella frase de John Lennon abre mucho más luces sobre este tema: “Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor, mientras la violencia se practica a plena luz del día.”

(Nota: Este estudio es parte del Taller Literario de Elian Luka (Medellín - Colombia). Fernando Cuartas).

POESÍA DE VÍCTOR GARAY


Fornicotorreo democrático

Nuestra señora democracia está de plácemes.
Porque su gente cree en alkaseltzer y en la
daguerrotípica decapitación ciudadana.
Porque en primera plana se desvelan a moco
tendido con la diarrea imperial de los
xenofóbicos reformismos migratorios.
Porque los trogloditas del poder con su
patraña del buen vivir en reelección vitalicia,
están criminalizando nuestro insurrecto
inconformismo a punta de correazos y bozales.
Porque con festinosas fraudulencias financieras
nos siguen hipotecando a la bancagada internacional.
Porque los distinguidos desfalcadores del paraíso
fiscal duzac y petrodelgadamente se pavonean
con su temeraria y maliciosa pillonorabilidad.
Porque los empachados hambreadores del pueblo
constan cretinamente digitalizados en las páginas amarillas.
Porque con neoliberales leoninos y caperucitas rojas
correistócratas mucho hay que cuidarse con el ojo tuerto
con las taradeces tiranuelas de un mísero maduro lobo feroz.
Y porque, definitivamente, nuestra democoquetocracia,
es una meritocrática mesalina que lo mismo le da
la reconfortante y regalada gana de amancebarse
con bergantes de cuello blanco o charretera.


A calzón quitado

Si hablar a carajazo limpio
y no aborregarnos a calzón quitado
ante aquellos sardanápalos que pretenden
domesticarnos con leyes mordazas
que pulvericen la libertad de opinión,
si esto equivale a no hacer literatura,
me sumo a quienes lo admitan o asimilen,
porque si literaturizar
lamerdosamente,
homosapientísticamente,
honosexualísticamente,
o atosigarnos con la diarreica verborragia
de sabatínicas y sodomíticas sandeces,
de estultísimas hipócritas palabrujas,
entonces allí sí no he de aceptar
que aquello constituya magistral e
insigne insumo estético artesanal,
sino un simple eructo demagógico,
de senecínicos interventores universitarios,
como insulso producto interno bruto en
este amordazado y aborregado paisito de la
cretinocracia chavistotétrica del albañal.


Su majestad mordaza es la ley


Porque artimañosamente nos abruman
de chavistotétrica charlatanería chancrosa.
Porque procuran aupar la patraña del buen vivir
en ignominiosa e impune reelección indefinida.
Porque atrozmente nos quieren aniquilar
con letrinosas cadenas y sabatínicas sandeces.
Porque aunque te pillen en misterioso manoseo de
narcovalijas diplomáticas o fanfarrias financieras,
en la contumaz camarilla del círculo rosa todo queda
tapiñado entre primillos y gran hermanos caraduras
o entre muy atracapueblos y de agnados y cognados.
Porque pretenden el pernicioso propósito de expoliar
pantagruélicas utilidades y faltriqueros fondos ajenos.
Porque falsariamente fomentan la canallesca consigna
de que la sodomía socialistoide ya es de todos.
Porque facinerosos forajidos vociferan la flatulenta falacia
del nauseabundo borreguismo correistractivista.
A contrapelo de que gritar es pavorosa cosa de mudos,
el sardonismo liricontestatario esperanzado reverdece,
como fehaciente e ingenioso hidalgo hijo de Parra,
mientras el caudillismo autoritario se ensoberbece,
cual grandísimo y canallesco sátrapa hijo de perra.


Consigna acunada en el alma

No pretendo abandonarte
abnegada amiga,
porque te supe siempre
fiel a la esperanza,
de ver en cada rostro
tu candorosa alegría,
en cada mano fraternal
tu solidaria armonía,
en cada insumiso nuevo grito
tu resplandeciente rebeldía,
por las combativas causas
humanísticas de libertad,
sinceridad y
solidaridad…



A lomo de arisca poesía

Empeñémonos por cabalgar
conscientemente combativos,
cual estultos y entecos
desfacedores de entuertos,
como hidalgos y quijotescos
andariegos de terca y triste figura,
a lomo de arisca poesía,
desenmarañando molinillos de viento,
desparramando ventosidades de adviento,
en pos de una deslumbradora dulcinea,
enajenadamente embelesada,
satiriconamente sensualizada,
desquiciadamente despilfarradora,
de ubérrima y uterinizada utopía…


Merdoso medallón del trompudo trump


Bravucón y trapacero trompudo trump,
eres el mequetrefe hazmerreír macabro,
de agnados y cognados e indignados indocumentados
que desprecian tu despótico desparpajo repugnante,
de querer apuntalar tu merdoso medallón
fronterizo antimigratorio; deja ya de despotricar
a mefistofélica mandíbula batiente y bélica,
tu xenofóbica sanguinolencia de sanguijuela,
contra aquellos denodados trashumantes
que van en búsqueda esperanzada, por mejores
e ilusorios días para sus bienaventurados seres
amados y demás humillados y ofendidos congéneres,
por la putrefacta protervia de tu presidencialismo
ponzoñoso, que siniestramente siempre se defeca
en la tapa de cualquier paupérrimo piano, como
icónica imbecilidad de tu ignominioso imperio.

Foto: Río Daule. Provincia del Guayas - Ecuador. Daniel Calero Solís.

Letrilla para una adocenada borreguilla

La dulcineica y grácil gobernamuda alcahuetilla,
cree ser meritocretinamente marisabidilla,
pero en su conspicuo cacumen cefalorraquídeo,
no pudiese caberle numismático numen
más allá de su revoluflera y respingada nariguilla,
como estólida abanderada con infinito impudor,
ante su correistocrática y chavistotétrica camarilla,
que muy despóticos dictaminan su omnímoda
oprobiosidad, con cagatinas y caligulescas cadenas
de esta contumaz cofradía de sátrapas socialistoides,
y hoy antojadizamente con artimañosa alevosía,
te aprestas a pretender consagrarte como cancerbera
fiel de esta corruptela verdeflex, que ha engendrado
adocenados alzamanos y aborregadas asambleíllas.



Víctor Garay Oleas
(2017)